Como parte de la estrategia de seguridad nacional, el gobierno de México busca frenar el tráfico ilícito de armas que llegan al territorio, principalmente desde Estados Unidos ya que al año ingresan de 250,000 a 280,000 armas.

Fabián Medina, jefe de la Oficina del canciller Marcelo Ebrard, aseguró que México requiere cooperación y no imposiciones o asistencialismo por parte de EU, porque en administraciones pasadas existía la constante de que Washington ordenaba y México acataba.

“Esto ha cambiado en este gobierno, que se ha enfocado en buscar detener el flujo de armas ilegales. Hoy ya no es así, México ya no tiene la Iniciativa Mérida y no la va a tener. No nos van a mandar computadoras que ya no usan ni helicópteros que ya no les sirven, no los vamos a aceptar. Tenemos instrucciones del presidente de no pedirles un sólo dólar”, así lo dijo el funcionario durante su participación en el conversatorio “El impacto del tráfico ilícito de armas en la agenda bilateral, hemisférica y global de México”, organizado por la Facultad de Derecho de la UNAM y moderado por el académico Alfonso Muñoz de Cote.

“Si quieren cooperar con nosotros será en la medida y en los rubros en que nosotros requiramos esa colaboración y no va a ser a cambio de nada. Es decir, no nos van a dar colaboración o cooperación y nos van exigir algo a cambio, así no es (la relación entre) buenos vecinos (y) no se tratan así”, agregó.

Medina detalló que 41% de las armas ilegales en México llegan desde el estado de Texas; 19% desde California; 15% de Arizona; mientras que 25% proviene de otros cruces legales e ilegales que comparten los países en una frontera de más de 3,000 kilómetros.

“México tiene un problema de seguridad que se vincula intrínsecamente con el tema de las armas porque las bandas del crimen organizado que operan en ambos lados de la frontera las utilizan como insumo básico para generar violencia, muerte y terror”, dijo.

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