Tras la salida de Gonzalo Hernández Licona de la Secretaría Ejecutiva del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), y la polémica generada por dicho hecho, especialistas coincidieron en que la autonomía de la institución no radica en la Secretaría Ejecutiva, sino en el Comité Directivo que guía al consejo y que está conformado por académicos de prestigio.

Fue a partir del 2006 cuando el Coneval nació formalmente. El 24 de agosto del 2005, se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto por el que se le dota de estructura orgánica.

Dicho documento precisa el objetivo de existencia del consejo y que se encuentra “agrupado en el sector coordinado por la Secretaría de Desarrollo Social (hoy de Bienestar)”.

También se precisa que el Coneval está conformado de manera interna por un Comité Directivo que funge como órgano de gobierno de la institución y que estará integrado por el secretario ejecutivo del Coneval, así como “seis investigadores académicos con amplia experiencia en la materia y que colaboren en instituciones de educación superior y de investigación inscritas en el Padrón de Excelencia del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología”.

La elección de sus investigadores, según se precisa a partir del artículo 81 de la Ley General de Desarrollo Social, estará a cargo de la Comisión Nacional de Desarrollo, esta última conformada por los secretarios de desarrollo de las 32 entidades del país, representantes de los municipios, de las comisiones de desarrollo social de las cámaras del Congreso de la Unión, así como los titulares de secretarías como la de Educación, entre otras.

La elección de los investigadores será por cuatro años y podrán ser reelectos por dos años más.

Actualmente el comité directivo lo integran también la titular de la Secretaría de Bienestar, María Luisa Albores, y un representante de Hacienda.

Rogelio Gómez Hermosillo, coordinador del colectivo de ONG Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, refiere que el Coneval ha construido credibilidad con el paso del tiempo.

“El Coneval es una institución que goza de alta credibilidad, ha demostrado gran capacidad técnica, pero también una gran capacidad de concitar a toda la gente involucrada en sus temas para que sus cifras y evaluaciones sean reconocidas, más allá de que todo pueda ser mejorable y discutible, hay un amplísimo consenso (...) no hay gobierno estatal, ni gobierno municipal que no use las cifras de Coneval”, indicó.

Gómez Hermosillo destacó que la importancia del Coneval radica en que hace 20 años se discutía sobre una fuente confiable de medición de la pobreza en México, algo que se difuminó con la aparición del consejo.

Por su parte, Roberto Vélez Grajales, director ejecutivo del Centro de Estudios Espinosa Yglesias, opinó que el Coneval es hoy en día un referente en la medición de la pobreza en México debido a la transparencia de sus metodologías de sus estudios, entre otros rubros.

“Para lograr que se mantenga como un referente es importante que el consejo de investigadores académicos del Coneval mantenga, digamos, el tipo de atribuciones que hasta ahora por ley ha mantenido”, dijo.

 

Reforma secundaria, atorada

Tras algunos años de existencia, en el 2014, luego de la publicación de la reforma política electoral en febrero de ese año al Coneval se le dotó de autonomía constitucional, no obstante, hasta hoy en día no se ha aprobado su ley reglamentaria.

En lo aprobado por la Cámara Baja se cambian algunos de los procedimientos del Coneval; entre ellos destaca que será la Cámara de Diputados la que nombrará, a propuesta de la Comisión Nacional de Desarrollo Social, a los académicos que integrarán el Comité Directivo, se indica en el artículo 11 del proyecto de ley del Coneval.

Asimismo se indica que los consejeros serán nombrados con la aprobación de dos terceras partes de los diputados presentes; además de que el presidente de la República podrá objetar dichos nombramientos.

De acuerdo con las memorias documentales del Coneval, la misma institución reconoce que su autonomía, hasta antes de que se decretara en la reforma constitucional del 2014, se suscitó de facto debido a la autonomía de los académicos investigadores que integran el hoy Consejo Directivo.

El coordinador de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, Gómez Hermosillo, indicó que la reforma no ha avanzado en el Senado debido a diferentes inconsistencias.

“Después de que la Cámara de Diputados hiciera un dictamen y lo votará, se envió al Senado y ahí no caminó porque tenía muchos problemas esa minuta, ese proyecto de ley, pero en lugar de arreglarlo, como buenos políticos, lo dejaron en el limbo legislativo y hoy el Coneval tiene una autonomía constitucional que no se refleja en la ley y por lo tanto tiene también una situación de debilidad jurídica”, dijo.

Su actuación

De acuerdo con el decreto del 2005 el Coneval tiene dos objetivos primordiales: “Normar y coordinar la evaluación de la Política Nacional de Desarrollo Social y las políticas, programas y acciones que ejecuten las dependencias públicas, sin perjuicio de las atribuciones que en materia de control y evaluación tienen las secretarías de Hacienda y Crédito Público y de la Función Pública”.

Con el paso de los años las mediciones de la pobreza realizadas por el Coneval han generado polémica entre los gobernantes.

“A nadie le gusta que le den malas noticias y que eso te califique como gobernante, por eso es muy importante cuando se tiene un organismo tipo Coneval garantizar su autonomía técnica, y por el otro lado, garantizar desde el Estado mexicano como está establecido en la Constitución que se den las condiciones, que el órgano, en este caso, el Coneval, realice sus funciones, que en particular son dos: la medición de la pobreza y la evaluación de la política social”, indicó Vélez Grajales.

EL DATO

El presidente Andrés Manuel López Obrador negó haber dado la instrucción para remover a Gonzalo Hernández Licona al frente del Coneval. “No es cierto que haya sido porque escribió en contra de la austeridad”, dijo el mandatario.

En Palacio Nacional, sostuvo que fue la secretaria del Bienestar, María Luisa Albores, quien le propuso que era tiempo de hacer una renovación en el instituto. (Jorge Monroy)