La colocación de la cabeza de Gonzalo Hernández Licona en la piedra de los sacrificios de la Cuarta Transformación dejó en el aire la duda: ¿el presunto estrangulamiento presupuestal de Coneval estaba inscrito en la política de austeridad aplicada con machete y no con bisturí o tenía el objetivo preciso de evitar que un órgano autónomo con enorme credibilidad evaluara y midiera la eficacia de los programas sociales del gobierno lópez obradorista?

Y es que el cese fulminante de Hernández Licona ocurre luego de la denuncia pública que hizo precisamente sobre el recorte presupuestal y de personal.

Pero también ocurre, cuando en paralelo, el Coneval se preparaba para realizar la primera revisión a 12 programas prioritarios del gobierno en ejercicio.

Coneval estaba por realizar las licitaciones para contratar a consultores para realizar el trabajo de campo de los programas sociales del nuevo gobierno.

Por eso resultará clave si es cierto como lo difundió la Secretaría del Bienestar que no habrá recorte en Coneval.

El tema es clave porque dejará ver si el gobierno de López Obrador está dispuesto o no a ser evaluado por un órgano técnico y autónomo, o se convertirá en un órgano al servicio del gobierno en turno.

La duda persiste, porque el día de su remoción, Hernández Licona insistió en el tema.

Institucional y generoso hasta el final, a pesar de que fue cesado inesperadamente, el ex secretario ejecutivo de Coneval, Gonzalo Hernández Licona, repitió en su carta de despedida la grave afectación que tendrá ese órgano autónomo si se concreta el recorte presupuestal de 20% al costo de la estructura.

Lo reiteró luego de que en un comunicado impersonal, emitido por la Secretaría del Bienestar, la dependencia aseguró que Coneval no está siendo desmantelado.

La misma dependencia federal difundió posteriormente otro comunicado en el que asegura que el nuevo secretario ejecutivo de Coneval, José Nabor Cruz, ya fue informado de que el órgano cuenta con la suficiencia presupuestaria para realizar los estudios e investigaciones necesarias para cumplir con su calendario anual.

Queda entonces la duda de si habrá recorte o no en Coneval.

Hernández Licona insistió en su carta: “De lo que sí me puedo quejar es que el Coneval no tenga herramientas para seguir su labor en el futuro.

Que el secretario ejecutivo se vaya no tiene mucha relevancia, pero los procesos presupuestales e institucionales sí la tienen.

Y volvió a advertir: aplicar las medidas presupuestarias de recorte de 20% del costo de la estructura, eliminar las Direcciones Generales Adjuntas, que son las que conocen los temas técnicos y hacen la chamba sustantiva, así como recortar el presupuesto de estudios e investigaciones afectaría gravemente a la institución.

Y aclaró: “El Coneval no se niega a la austeridad, creemos que es importante, pero creemos que debe ser diferente.

Esperemos que tanto la Secretaría de Bienestar como Hacienda puedan aceptar nuestro plan B, que aporta a la austeridad, pero que deja operar a la institución”.

Por otra parte, en la excelente entrevista que concedió a Héctor Molina, reportero de El Economista, Hernández Licona dejó claras varias cosas:

1.- Su remoción fue decisión presidencial y no le dieron mayores explicaciones.

2.- Como experto, Hernández Licona está convencido de que la pobreza se combate no sólo con transferencias monetarias sino con el impulso del crecimiento económico, la inversión y el empleo.

3.- Que necesitamos encontrar la combinación de un liderazgo presidencial fuerte y un presidente que escucha la evidencia, y cuando hay problemas los corrige.

Por su parte, el presidente López Obrador aseguró que desde hace un mes se había tomado la decisión de remover a Hernández Licona y rechazó que fuera consecuencia de su denuncia en contra de la austeridad.

El ahora ex secretario ejecutivo de Coneval ha dicho que desde hace dos o tres meses intentó hablar con las autoridades de Hacienda y Bienestar, pero que como si fuera testigo de Jehová, no le abrieron la puerta, aunque a niveles inferiores incluso al oficial mayor dijo exactamente lo que repitió en los medios respecto a la austeridad y el recorte.

Hernández Licona, en la entrevista con El Economista, con enorme humildad respondió que su remoción “pudo haber sido coincidencia”.

Al tiempo.

ATISBOS

RIESGO.- Advierte la calificadora Fitch que un riesgo potencial para la banca mexicana es si la compañía estatal de electricidad de México, la Comisión Federal de Electricidad, honrará el pago de aproximadamente 5,000 millones de dólares en contratos de ductos firmados por la administración anterior. La CFE ha solicitado un arbitraje internacional para forzar la renegociación.

La misma agencia calificadora contextualiza el tema al señalar que los bancos mexicanos se enfrentan a una incertidumbre política y económica mayor que probablemente pesará en el crecimiento de crédito.

A menudo, esta incertidumbre es vista el año siguiente a la transición de una administración presidencial nueva.

Sin embargo, el incremento de la incertidumbre política en relación con cambios previos podría exacerbar estos desafíos.

Si bien, los bancos en México son rentables y están bien capitalizados, la posible desaceleración cíclica de la confianza de los inversionistas, de los consumidores, y empresarial puede presentar riesgos crecientes a la baja para bancos y entidades financieras no bancarias.

Marco A. Mares

Periodista

Ricos y Poderosos

Ha trabajado ininterrumpidamente en periódicos, revistas, radio, televisión e internet, en los últimos 31 años se ha especializado en negocios, finanzas y economía. Es uno de los tres conductores del programa Alebrijes, Águila o Sol, programa especializado en temas económicos que se transmite por Foro TV.