Expertos reconocieron que, si bien México se encuentra en el inicio del proceso de vacunación contra el Covid-19, la escasez de dosis para garantizar la aplicación de las vacunas a toda la población llama a redireccionar  el Plan Nacional de Vacunación.

Entrevistado por El Economista, el investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Rafael Bojalil, opinó que el proceso para la distribución y aplicación de las vacunas en nuestro país, ha sido con base en un manejo político y no estrictamente clínico, e indicó que los distintos enfoques para la aplicación de las vacunas se encuentran sujetos a su poca disponibilidad.

En tanto, al ser cuestionado sobre la estrategia dirigida para atender a las y los mexicanos por grupo de edad, el especialista señaló que se debe considerar redireccionar el plan con el fin de aplicar las dosis en las zonas con mayor número de casos positivos y decesos por Covid-19.

“La vacunación debería iniciar en las zonas con mayor número de contagios y buscar el origen de estos. Por ejemplo, en los lugares en donde hay mayor cantidad de casos por cada 100 mil habitantes, que es en donde se debe de empezar a vacunar para cortar la transmisión de la enfermedad, porque si se cuentan con pocas dosis y se vacunan los adultos mayores, quienes son los que menos deben salir, no se están aprovechando”, dijo.

El académico del Departamento de Atención de la Salud de la UAM-Xochimilco, agregó que ante la aparición de variantes de Covid-19 se deben contar con más vacunas y agilizar el proceso de distribución y vacunación, por lo que consideró se deben aplicar al menos medio millón de dosis al día, en función de las actividades de la población y las zonas donde hay un mayor número de casos activos.

Por su parte, el responsable de la Clínica del Viajero de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Jorge Baruch, recalcó que la Estrategia Nacional de Vacunación debe estar dirigida a atender los grupos de edad y las poblaciones prioritarias para brindar una máxima cobertura con las dosis disponibles, considerando primero a los adultos mayores independientemente de la localidad.

En ese sentido, agregó, cada entidad debe adaptarse al número de vacunas que se le otorgan y determinar en qué demarcaciones se podrán aplicar, por lo que resaltó la importancia de que las autoridades mantengan un censo de adultos mayores para plantear una mayor cobertura.

“Ha sido un proceso inicial complejo para todos los países. Se debe tener paciencia, porque se trata de un proceso que durará entre un año y año y medio”, concluyó.

marisol.velazquez@eleconomista.mx