Luego de la inconformidad de nueve gobernadores con el manejo federal a la crisis sanitaria, la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, pidió a los mandatarios estatales iniciar una nueva etapa de colaboración y anunció que habrá cambios en el semáforo de riesgo de la pandemia.

“Es importante que afinemos puntos en los que hemos tenido diferencias con el objetivo de lograr el consenso que esta estrategia necesita para tener buenos resultados”, mencionó Sánchez Cordero en el marco de una reunión con mandatarios locales y el secretario de Salud, Jorge Alcolcer, y el subsecretario Hugo López-Gatell.

La secretaria añadió que el lunes pasado acordó con el presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), Juan Manuel Carreras, que para la definición del, o los semáforos, habrá mesas técnicas en la Comisión Nacional de Salud.

“Dichas mesas servirían para plantear modificaciones a la metodología de aspectos cualitativos del semáforo preventivo con la finalidad de ajustarlo a la realidad social, económica y sanitaria de cada entidad. Con lo anterior, se pone sobre la mesa la discusión sobre transitar de una naturaleza obligatoria del semáforo a otra que pudiera resultar una que fuera más orientada o indicativa. Esto puede abrir la posibilidad de que el semáforo funcione también de manera estatal o regional”, expuso.

La titular de la Segob indicó que los resultados del análisis en las mesas técnicas serán comunicados de manera particular a cada entidad y no de manera generalizada.

Dijo que como parte de las “acciones diferenciadas de cada entidad”, habrá un cambio en las semánticas de las actividades esenciales, ya que “ahora se transformarán en otras actividades asociadas a mayor o menor riesgo”.

Por su parte, López-Gatell planteó a los mandatarios estatales iniciar una “segunda etapa” para el control de la epidemia, lo cual no significa un reconocimiento de que haya fallado su actual estrategia.

“Es indispensable replantear el lado B, o la segunda etapa de la respuesta a la epidemia. No es que la revisión implique un arrepentimiento de lo ya vivido, sino la necesidad de prepararnos para una etapa que, por su duración y el peso que tiene en la economía, requiere otros abordajes complementarios”, afirmó.

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