Genaro García Luna es uno de esos personajes siniestros que crea el sistema político mexicano, que viven en las sombras hasta que alguien les pone la luz encima y desvela los muertos escondidos en su closet.

El libro García Luna, El señor de la Muerte, escrito por Francisco Cruz, editado por Planeta, perfila la vida del exsecretario de Seguridad Pública del gobierno del presidente Felipe Calderón Hinojosa. El mismo que fue director de la Agencia Federal de Investigaciones de México en el sexenio del presidente Vicente Fox; espía en el gobierno del presidente Ernesto Zedillo Ponce de León; delincuente y oreja de la policía de la Ciudad de México en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, pandillero en el de Miguel de la Madrid Hurtado… y un bebé de un matrimonio con los pies en polvorosa en el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz.

Documenta la historia que comienza en el barrio bravo de la Romero Rubio, ubicado atrás de la Cárcel de Lecumberri, en la Ciudad de México y que, en el texto termina prácticamente en 2018, con la llegada del PRI a la Presidencia de la República, pero que apenas comienza en los tribunales de Estados Unidos donde el antes poderoso funcionario está preso y más de uno está atento a cómo usará el arsenal de información que recopiló en su larga carrera y a quien traicionará.

—¿De qué nos sirve conocer la historia de este personaje?

—Primero, para entender cómo ha funcionado históricamente el espionaje en este país; segundo, para entender por qué nunca funciona nada; tercero, porqué vamos de un país violento a otro más violento; cuarto, para entender porque pasó a ser un Estado prácticamente militarizado cuando se va Calderón; quinto, para entender como un Presidente [Felipe Calderón] toma una decisión y si es o no cómplice; sexto, porque hay que entender cómo funcionan las instituciones de este país y entonces vamos a entender que nada funciona y séptimo, para conocer la gravedad de lo que está pasando en la nación.

García Luna es un tipo muy siniestro; es un tipo que caminó vidas paralelas y que logró engañar a un país entero. Le compramos todo. Nos dijeron es el gran espía, pero, al revisar su historia, uno se da cuenta que no fue buen espía; nos dijeron es buen operador, pero fue muy malo.

Lo que sí es, es un hombre vengativo, con muchos traumas, complejos y que la vida y el ambiente lo formaron como un criminal. No se hizo criminal de la noche a la mañana.

—¿Además de lo relacionado con cómo fue la carrera policiaca de este personaje, qué hallazgos tuvo?

—Quienes aprenden el manejo de la información, quienes aprenden a manejar los secretos oscuros de la clase política tienen todo el poder para subir.

Somos un sistema tan cerrado que aquellos poquitos que manejan la información oscura de los políticos, tienen posibilidad de subir.

Yo no lo llamo chantaje, se convierten en negociantes del poder. ¿Qué le daba Calderón a García Luna?, protección.

Él conocía todos los secretos. Quería controlar el país a través del narco.

Entonces, le vende una especie de protección que se descubre cuando se van, aunque hay muchos señalamientos desde 2006 de que ya había una complicidad.

—¿Si García Luna negociaba con los capos del crimen organizado, entonces por qué tanta violencia?

—Hay que tomar en cuenta que García Luna funcionaba como una especie de secretario de Guerra. Había también participación de la Marina y del Ejército y hay enfrentamientos directos entre ellos sobre quien va a controlar qué.

Controlaba, pero solo una parte. La Marina tiene sus intereses. El Ejército tiene sus intereses.

Si tú llegas, como llegó Calderón y pones a un secretario civil por arriba de la Marina, por arriba del Ejército, pues va a haber choques violentos de la criminalidad porque ya están involucrados en eso.

El problema son las instituciones: con el PRI nacieron podridas y luego vino el PAN y las afecta todavía más. Este país necesita reconstruir sus instituciones.

—¿Qué sí podemos esperar y que no podemos esperar del juicio contra García Luna?

—García Luna tiene en sus archivos los expedientes de 5 millones de mexicanos, entre ellos los perfiles psicológicos y los perfiles criminales de este país. Sabe en qué está metido cada uno; tiene los perfiles de 500,000 policías que había hasta 2018; tiene el perfil de cada empresario y comerciante poderoso.

Sin embargo. Si traicionas a la mafia te mueres.

Entonces ¿a quién va a traicionar? Tiene familia. ¿A quién va a cuidar? Los mafiosos lo primero que cuidan es a su familia.

—¿Hay forma que Calderón salga bien librado de este juicio?

—No. Las vinculaciones ya están claras.

La pregunta es ¿García Luna va a traicionar al hombre que le dio todo el poder?

Es un hombre astuto que está esperando su momento.

—¿AMLO tiene algo que ganar o algo que perder?

—Tiene todo que ganar. Peña Nieto permitió que García Luna pudiera autorefugiarse o autoentregarse o arreglar sus cosas, le dieron seis años para irse. Todavía cuando López Obrador ganó tuvo seis meses para destruir lo que pudiera destruir. A mí me parece que, de todo lo que pase, tiene para ganar el gobierno de López Obrador.

—¿Qué explica que García Luna se haya ido a Estados Unidos donde lo pudieron haber agarrado, como al final ocurrió?

—Se quiso pasar de listo, pero para mafioso, mafioso y medio. Él piensa que jugó con Estados Unidos, pero no ha descubierto que, desde que estaba en el CISEN, Estados Unidos ya lo tenía seguido, lo usó. Estados Unidos lo creo y ahora lo está destruyendo.

—¿De la estructura que construyó el exsecretario y que usted cuenta en su libro que queda?

—En cada corporación importante de este país están los garcialunistas esperando. Son como células durmientes. 

diego.badillo@eleconomista.mx