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Medicina de Precisión, una oportunidad de mejora coyuntural.

Óscar Flores | Columna Invitada
En el ecosistema de la economía de la salud, las declaraciones de los organismos multilaterales suelen oscilar entre los buenos deseos diplomáticos y los mandatos técnicos, a veces burocráticos. La reciente Resolución EB158.R2 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), adoptada este pasado febrero de 2026, pertenece precisamente a esta última categoría. Bajo el título “Medicina de precisión: un camino hacia la atención dirigida, personalizada y equitativa”, la organización ha oficializado lo que la ciencia y la farmacoeconomía venían señalando desde hace una década: el modelo de tratamiento estandarizado de "talla única" ha caducado financiera y clínicamente.
Para México, este documento representa una coyuntura estratégica que vale la pena explorar. No se trata simplemente de una recomendación más; es la consolidación de una nueva visión global. Define a la Medicina de Precisión —integrando a la genómica, bioinformática y terapias avanzadas— no como un lujo de hospitales de cuarto nivel en países desarrollados, sino como un habilitador central para la eficiencia y sostenibilidad de la Cobertura Universal de Salud.
Desde la perspectiva de la política pública y la viabilidad financiera de las instituciones (IMSS, ISSSTE, IMSS-Bienestar), la Resolución pone el acento en la ineficiencia sistémica de un gran número de sistemas. Actualmente, el Sistema Nacional de Salud en México absorbe costos colosales derivados del enfoque empírico (prueba y error) en el tratamiento de enfermedades oncológicas, raras y crónico-degenerativas.
Cuando se prescriben terapias de alto costo sin un perfilamiento molecular (biomarcadores) previo, estamos asumiendo un costo de oportunidad elevado. Invertimos recursos finitos en fármacos que, debido a las características genéticas individuales del paciente, podrían resultar ineficaces o, incluso, generar eventos adversos severos, multiplicando el gasto en hospitalizaciones de rescate. La OMS es muy clara en este sentido: la medicina de precisión ha demostrado rentabilidad (cost-effectiveness) al acortar la odisea diagnóstica y reducir las reacciones adversas mediante la farmacogenómica.
Sin embargo, el diagnóstico técnico internacional también resalta otras carencias. La Resolución subraya que el éxito de este paradigma exige superar barreras infraestructurales críticas: la falta de bases de datos genómicas representativas de las poblaciones locales (el sesgo de diversidad), la escasez de bioinformáticos clínicos y, fundamentalmente, un marco regulatorio que empieza a resultar anacrónico para la gobernanza de datos y el uso ético de la Inteligencia Artificial en salud. Adquirir biotecnología sin invertir en el ecosistema diagnóstico y digital que la acompaña es construir un tren de alta velocidad para vías del siglo XIX.
Si México no asimila este mandato con la agilidad necesaria, las externalidades negativas serán severas. La OMS prevé un crecimiento exponencial en la inversión global en medicina de precisión hacia 2030. Quedar rezagados podría condenar al país a una dependencia tecnológica absoluta, forzados a comprar soluciones moleculares diseñadas (y tasadas) con perfiles genéticos foráneos, ignorando las particularidades de nuestra demografía. Además, una regulación deficiente ahuyentará la Inversión Extranjera Directa en ensayos clínicos de terapias celulares y génicas, privando a pacientes en México del acceso temprano a la innovación.
La coyuntura representa la oportunidad para que las autoridades transiten de la recepción pasiva del mandato de la OMS a una ejecución estructural, alineadas con iniciativas que parecen perfilarse en ese mismo sentido. El documento solicita a los Estados Miembros desarrollar políticas nacionales que integren la medicina de precisión en el fortalecimiento del sistema de salud. Para México, el mecanismo natural para materializar esto son los Protocolos Nacionales de Atención Médica (PRONAMs).
La Secretaría de Salud y el Consejo de Salubridad General deben actuar en tres frentes inmediatos:
- Integración Presupuestal en los PRONAMs: El Programa Nacional para la Prevención y el Control del Cáncer y la estrategia para Enfermedades Raras no pueden limitarse a metas de cobertura física. Deben incluir, con presupuesto etiquetado (Cap-Ex para laboratorios y Op-Ex para pruebas), la obligatoriedad del perfilamiento genómico basal como requisito indispensable previo a la prescripción de terapias biológicas en las instituciones de seguridad social. En este espacio hemos hablado de la importancia que juegan los tabuladores y catálogos de insumos para la salud que acompañan a los PRONAMs y a los procesos de planeación y consolidación de las compras de insumos para la salud.
- Arquitectura de Datos y Certidumbre Jurídica: Desde la Secretaría de Salud, como entidad rectora, deben establecer lineamientos regulatorios ágiles y lineamientos robustos para la gobernanza de datos genómicos y la interoperabilidad de historias clínicas electrónicas, garantizando la soberanía de los datos nacionales y blindando éticamente el uso de la Inteligencia Artificial diagnóstica.
- Mecanismos de Evaluación de Tecnologías en Salud (HTA): El Consejo de Salubridad General debe transitar hacia la evaluación de pruebas moleculares como "tecnologías habilitadoras". Un test diagnóstico que evita la prescripción de una quimioterapia ineficaz genera un ahorro neto. Esta lógica de costo-evitación debe ser el nuevo estándar del Cuadro Básico.
La OMS ha trazado la directriz. La medicina de precisión será estándar global de eficiencia operativa y clínica. Mantener en nuestro sistema al paradigma tradicional trasciende la inercia del criterio médico; constituye, en términos de finanzas públicas, una oportunidad para hacer un sistema de atención de enfermedades de alto costo más eficiente.
Hoy cierro con una frase que se atribuye a Louis Pasteur: " La ciencia y las aplicaciones de la ciencia son dos cosas unidas como el fruto y el árbol que lo produce.”
- Oscar Flores cuenta con 25 años de experiencia en el sector de la salud en México y Latinoamérica, fue socio fundador de una consultoría enfocada en el análisis de las políticas públicas en salud, salud digital y sostenibilidad. Y actualmente se dedica a la gestión de asuntos corporativos en materia de salud para la industria farmacéutica y la de dispositivos médicos.

