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Estabilidad del tipo de cambio, factores clave

México no tiene necesidad de dólares para financiar sus cuentas externas, eso pasa desde hace muchos años y permanece hasta ahora.

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OpiniónEl Economista

El ambiente no es el más favorable para México en las últimas semanas. Haga un repaso rápido.

Hay coincidencias con la generalidad en temas de preocupación en los titulares de la prensa y en la narrativa actual; sin embargo, el peso mantiene su fortaleza frente al dólar estadounidense.

Dos calificadoras han degradado ya sea la perspectiva o la calificación soberana de México. Moodys, el 20 de mayo, rebajó la calificación de Baa2 a Baa3; con ello, la deuda de México quedó en el último escalón de grado de inversión, importante para la accesibilidad a muchos fondos a nivel global.

Días antes, el 12 de mayo, S&P Global mantuvo la calificación en BBB pero cambió la perspectiva de estable a negativa.

Los argumentos comunes en ambas acciones fueron el crecimiento lento, la debilidad fiscal, el aumento de la deuda pública y el apoyo financiero contínuo a Pemex y a la CFE.

Mientras tanto, el Departamento de Justicia de Estados Unidos abrió una investigación y solicitó la extradición de funcionarios del gobierno de Sinaloa bajo acusaciones de vínculos con el narcotráfico. El asunto se intensifica entre la posición del gobierno de cara al problema.

De acuerdo con información en algunos diarios, la reciente reunión entre el director del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos y la presidenta Sheinbaum no terminó bien debido a las diferencias en el tema.

El inicio de la revisión del Tratado de Comercio México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) tampoco arrojó noticias muy buenas. Las autoridades en Mexico han sugerido que la culminación de la negociación actual implicará revisiones anuales, lo que es un detractor para la llegada de inversiones de largo plazo, por ejemplo.

¿Por qué el valor del dólar no reconoce estos sucesos? Hay varios factores que se vuelven importantes. El primero es fundamental, México publicó recientemente el resultado de la balanza de pagos al primer trimestre del 2026 y los números son buenos.

En la parte comercial las exportaciones registran crecimientos récords, el déficit de la cuenta corriente se mantiene en 15,000 millones de dólares.

Por su parte, la cuenta financiera registra un superávit de 13,100 millones de dólares, con inversión directa (principalmente reinversión de utilidades) de 23.6 mil millones de dólares, además de flujos positivos hacia activos financieros como bonos M y Udibonos que registraron su mayor nivel trimestral desde 2014.

México no tiene necesidad de dólares para financiar sus cuentas externas, eso pasa desde hace muchos años y permanece hasta ahora.

Los otros factores son coyunturales y de mercado. Si quiere tener una idea de la dirección de los movimientos recientes del valor del dólar debe fijarse en dos variables: el índice DXY y el volumen de operaciones de carry. Le explico.

El índice DXY mide la fortaleza del dólar frente a una canasta de monedas, las de mayor peso son el Euro y el Yen, pero la canasta se integra de seis referencias.

Desde inicios del año pasado a partir de la beligerancia comercial del gobierno de Estados Unidos, los tipos de cambio frente al dólar se han movido en sincronía. El dólar se revaluó casi todo el 2025 frente a la mayoría de las monedas, el valor del índice DXY se redujo hasta un nivel de 95 a finales de enero de este año.

Para darles una idea, a finales del 2024 este valor era de 114. El valor peso- dólar, así como otras cotizaciones, descendió en una sincronía muy evidente. Hoy en día, después del inicio de la guerra, el valor del DXY es de 99, lo que muestra un fortalecimiento del dólar que explica que el tipo de cambio haya subido del nivel mínimo de 17.16 a un nivel de 17.30 pesos por billete verde.

El otro asunto es el de las operaciones de carry. Básicamente consiste en apalancar (tomar prestado) montos en monedas cuyas tasas de interés son bajas e invertirlas en monedas con tasas mucho mayores.

La operación más común proviene de las tasas tan bajas en Japón que se destinan a varios mercados emergentes que tienen tasas en algunos casos de dos dígitos. La fuerza de estos flujos provoca dos cosas, la separación relativa de las monedas de sus fundamentales y la sincronía con los movimientos de otras monedas contra el dólar.

El futuro del tipo de cambio depende de estos dos factores. Si hay en efecto una solución a la escasez de petróleo que implique un ambiente de menor nerviosismo con relación a las tasas de interés habrá que ver si el dólar regresa a un escenario de debilidad.

Por el otro, en Japón se anticipan aumentos a la tasa de interés en los siguientes meses que pudieran revertir los flujos hacia las operaciones de carry, situación que podría debilitar al peso.

Como puede ver, las noticias de corte político parecen afectar poco. La postura de las calificadoras es importante en el mediano plazo. Pero en el futuro previsible, la guerra y lo que sucede en los mercados globales es más relevante.

*Rodolfo Campuzano Meza es director general de INVEX Operadora de Fondos de Inversión.

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