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Opinión

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El diplocidio

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Fausto Pretelin Muñoz de Cote | Globali… ¿qué?

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

La diplomacia se autoinflinge una intoxicación de ideologías. En el mundo, pero particularmente en el continente americano, se está expandiendo el diplocidio como un virus.

Madrid y Barcelona se convirtieron el pasado fin de semana en las antípodas de las diplomacias dogmáticas.

María Corina Machado, en los brazos de los extremistas Santiago Abascal (Vox) e Isabel Díaz Ayuso (PP), y la presidenta Claudia Sheinbaum levantando pancarta a favor de Cristina Fernández de Kirchner.

Al día de hoy, no ha existido una sola crítica del presidente español Pedro Sánchez hacia José Luis Rodríguez Zapatero, defensor de la dictadura de Nicolás Maduro, amigo de los torturadores Jorge Rodríguez y su hermana Delcy, y operador de la salida de Edmundo González de Caracas.

Machado ha cometido el error sistémico de la oposición venezolana: confiar en el presidente Donald Trump.

Isabel Díaz Ayuso y Santiago Abascal son antiinmigrantes y duros críticos de la equidad de género en el diseño de políticas públicas. Machado debería de evaluar el costo-beneficio que le genera su acercamiento con ambos.

Al parecer, la mexicana Raquel Serur, subsecretaria para América Latina y el Caribe, no le ha compartido una tarjeta informativa a la presidenta mexicana: la causa judicial por la que se encuentra presa la expresidenta argentina pasó por 14 jueces, y aún le falta por desahogar 10 causas pendientes.

América Latina y el Caribe viven sumergidas en una crisis moral. Existen tres dictaduras y, sin embargo, en Barcelona, Lula, Petro y Sheinbaum, entre otros, no hicieron referencia alguna sobre la aflicción que viven los cubanos, venezolanos y nicaragüenses por la ausencia de libertades y la abundante represión, por el contrario, pidieron que al dictador cubano no se le coaccione.

A la presidenta Sheinbaum, el fraude electoral del poder Judicial, la militarización y el no reconocimiento del informe elaborado por el Comité en contra de las Desapariciones Forzadas de la ONU, entre otros temas, le imposibilitan el reconocimiento de representar a una democracia progresista. Simplemente la retórica que obsequió en Barcelona no refleja la realidad del país.

La mexicana está en contra del injerencismo, pero al llegar a Barcelona levantó la pancarta a favor de Kirchner. Es decir, no respeta la autonomía judicial de Argentina pensando que el Gobierno de Milei obligó a los jueces a llevar a la cárcel domiciliaria a Cristina Fernández.

El diplocidio ocurre en el Estados Unidos de Trump, en el México de Sheinbaum o en la Argentina de Milei.

No hay duda que lo mejor de la visita de la presidenta Mexicana a Barcelona fue la reactivación de la relación con España. Lo hace un mes antes de que firme la renovación del Acuerdo Global con la Unión Europea.

Con pocos amigos en el continente americano, hay que mirar hacia Europa.

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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