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Juego de Leyendas: pausa de reconciliación entre estadio Banorte y afición
El partido de veteranos entre México y Brasil mostró una narrativa alejada de gritos homofóbicos y rechiflas; Ronaldinho y Cuauhtémoc Blanco fueron los principales catalizadores
El estadio Banorte logró reconciliarse con la afición mexicana y celebrar un partido sin gritos homofóbicos ni rechiflas. Al menos momentáneamente.
La muestra fue el Juego de Leyendas entre México y Brasil, en el que más de 50,000 asistentes (no hubo cifra oficial) cambiaron la narrativa del repudio por alegría, algo que no se vio en los cuatro partidos celebrados en el ‘Coloso de Santa Úrsula’ desde su reinauguración.
No se escuchó un solo grito de “¡puto!” ni cualquier otro tipo de insulto desde las tribunas, a diferencia de una noche antes, cuando América y Toluca se enfrentaron en Liga MX e incluso hubo una trifulca.
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Por el contrario, el Juego de Leyendas fue un ambiente de fiesta total orquestado por dos principales actores: Ronaldinho y Cuauhtémoc Blanco, que en sus años como futbolistas activos también conquistaron el corazón del estadio Azteca, ahora Banorte.
Ni siquiera Rafael Márquez, actual auxiliar de Javier Aguirre en el cuerpo técnico de la Selección Mexicana y que ha vivido en carne propia el descontento de la afición, fue blanco de ofensas. Por el contrario, fue de los más ovacionados del Tri.
El partido finalizó 3-2 en favor de los veteranos mexicanos, gracias a un doblete de Oribe Peralta (37’ y 68’), y otro tanto de Luis ‘El Matador’ Hernández (18’). Por Brasil anotaron el exestrella del Inter de Milán, Adriano (16’), y el ganador del Balón de Oro 2007, Kaká (29’).
También hubo dos goles anulados por fuera de lugar. Uno para Brasil (Adriano) en el primer tiempo y otro para México (‘Zague’) en el segundo.
Ronaldinho, el consentido
Aunque no anotó, el que acaparó todos los reflectores durante 57 minutos (hasta que salió de cambio) fue Ronaldinho, aquel que hace un par de décadas provocó algo insólito: que toda la afición del estadio Santiago Bernabéu le aplaudiera con la playera del Barcelona.
Como en aquellos años, ‘Dinho’ volvió a ser un imán de aplausos. Su tradicional número 10, pero sobre todo su icónico carisma, conquistaron a la afición mexicana.
Hace 11 años, el exfutbolista del Barcelona, AC Milan y PSG también enamoró a las gradas del Azteca jugando para los Gallos Blancos del Querétaro. Le anotó dos veces al América en Liga MX.
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Volvió con una amplia mancha gris en su cabello y un ritmo físico mucho más pausado, cosas que a los aficionados no les importaron. Muchos de ellos portaban su camiseta y corearon su nombre constantemente.
El otro ‘10’ del Juego de Leyendas, Cuauhtémoc Blanco, no se quedó atrás en el ‘aplausómetro’. Considerado uno de los hijos pródigos del Club América, fue el más alabado del bando mexicano y correspondió con varias jugadas de fantasía.
Actualmente, Blanco es diputado federal. Pero su mayor impacto ha sido sobre las canchas, pues alineó en tres Mundiales con México (1998, 2002 y 2010).
Pese a que los ‘dieces’ fueron los consentidos de las tribunas, el ganador del premio al Jugador Más Valioso (MVP) fue Kaká.
En general, estos fueron los futbolistas que vieron acción por México en el Juego de Leyendas: Oswaldo Sánchez, Jesús Corona, Francisco ‘Maza’ Rodríguez, Carlos Salcido, Rafael Márquez, Ricardo Osorio, Gerardo Torrado, Antonio Naelson ‘Sinha’, Pavel Pardo, Jared Borgetti, Cuauhtémoc Blanco, Braulio Luna, Ramón Morales, Luis Roberto Alves ‘Zague’, Luis ‘El Matador’ Hernández, Francisco Palencia, Andrés Guardado, Miguel Layún, Oribe Peralta y Adolfo ‘Bofo’ Bautista. El director técnico fue Miguel Herrera.
Por parte de Brasil los que jugaron fueron: Julio César, Maicon, Lúcio, Edmílson, Júnior, Kaká, Adriano, Ronaldinho, Giovani Silva, Heurelho Gomes, Aldair, Ánderson Polga, Amaral, Djalminha, Gilberto Silva, Edílson, Juninho Paulista, Paulo Sérgio y Müller. El director técnico fue Jairzinho, extremo que se consagró campeón del mundo precisamente en México en 1970.
Otros momentos
La lluvia perdonó el Juego de Leyendas, que empezó en punto de las 17:00 horas de la Ciudad de México. Pero un fuerte aguacero se soltó inmediatamente después y evidenció cascadas en diversos puntos de la salida de los fans.
Otro aspecto en el evento fue un reconocimiento a Gerardo Torrado, Pavel Pardo, Francisco Palencia, ‘Matador’ Hernández y Cuauhtémoc Blanco por ganar la Copa Confederaciones 1999, precisamente, contra Brasil en el estadio Azteca.
“La mayoría de los que hemos portado la camiseta nacional hemos dejado una huella. Hay muchos que ya se adelantaron, pero en un estadio que tiene alma, como este, siempre estaremos agradecidos”, les dijo Enrique Borja, también exseleccionado nacional.
Además, hubo un minuto de silencio en memoria de un personaje fallecido recientemente para cada país: Oscar Schmidt (basquetbolista) por Brasil y Manuel Lapuente (exfubolista y entrenador) por México.















