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Fin de una dictadura absurda

Opinión
La salida de Nicolás Maduro del gobierno de Venezuela nos obliga a reflexionar sobre lo que sucede en países latinoamericanos; sobre todo, qué cosas pueden ocurrir en el futuro.
Vemos que con júbilo y alegría, por un lado, celebran la caída del tirano; condena y acusación al “imperialismo yanqui” en el otro extremo.
Carlos Andrés Pérez y Rafael Caldera, presidentes anteriores a Hugo Chávez, habían colmado la paciencia de la población manteniendo una democracia elitista, corrupción desbordante, crecimiento de la pobreza y crisis económica severa. Lo que hartó y desalentó a la población facilitando un intento de golpe de Estado, primero, y la elección de Hugo Chávez, después. El uso de un discurso populista se impuso en el terreno de la realidad, las ganancias por el petróleo fueron herramienta política en manos del nuevo régimen.
Chávez, llegó al poder con un liderazgo mesiánico; Maduro, obtuvo una herencia política usando para ello el apoyo de las fuerzas armadas, el control del poder judicial y la manipulación de instituciones electorales. La falta de libertades al inicio, la persecución política, la falta de trabajo y comida, posteriormente, provocaron la migración de ocho millones de venezolanos. La sola captura del tirano y su salida de Venezuela es esperanza para quienes viven fuera.
El discurso de Maduro, siempre fue inverosímil y absurdo. Recordemos algunas declaraciones: “se le apareció el espíritu de Chávez en forma de pajarito” para decirle qué hacer; adelantó la Navidad a octubre para elevar “el espíritu del pueblo” mientras el país tenía inflación y hambre; en la pandemia por covid promovió remedios caseros y contradijo recomendaciones médicas internacionales. Mantenía una negación de la realidad económica. Esas declaraciones absurdas no son anécdotas, sino el reflejo de una desconexión total con la realidad.
El gobierno de Nicolás Maduro, se ganó cada día, la condena de los países tanto en Latino América como en Europa y otras latitudes, y era defendido solo por sus aliados: Rusia, Irán, China o Cuba, todos ellos con gobiernos autoritarios.
Lo que ha pasado en Venezuela nos genera algunas reflexiones:
La dictadura venezolana concentró el poder en Maduro, debilitó al Congreso y capturó al poder judicial, las elecciones fueron un simple formalismo.
El régimen venezolano era acusado de violación a los derechos humanos, persecución política a los opositores y encarcelamiento, así como desmantelamiento del Estado de derecho y régimen democrático.
Nunca se preocupó por ser un gobierno eficaz o atender a su pueblo, buscaba en todo momento a quien culpar de sus males; la oligarquía y el imperialismo yanqui fueron los responsables de todo mal.
Ha caído Maduro, más no el gobierno tiránico. La vicepresidenta Delcy Rodríguez ha sido ratificada por el Tribunal Supremo de Venezuela como presidenta y se mantiene en constante comunicación con Marco Rubio, secretario de Estado norteamericano; su hermano Jorge Rodríguez, asesor cercano a Maduro y presidente de la Asamblea Nacional, continúa en funciones; Vladimir Padrino ministro de Defensa continuará en el cargo, al igual que Diosdado Cabello, ministro del Interior. La dictadura es una medusa, le han cortado una cabeza, pero el monstruo sigue completo. Lo que nos hace preguntarnos, si ¿fue captura o entrega negociada? La cúpula venezolana parece haber aceptado pacíficamente los acontecimientos.
Es lamentable ver que algunos trasnochados de izquierda han condenado el hecho haciendo a Maduro víctima e invocan al derecho internacional y a la soberanía, para defenderlo, pero ningún gobierno ha solicitado a la ONU a convocar al Consejo de Seguridad para abordar el tema.
Por defender a Maduro han muerto 32 cubanos, la pregunta obligada es ¿Qué hacían este número tan grande de cubanos cuidando al dictador? Es la complicidad para defenderse, así son las dictaduras.
En las últimas elecciones presidenciales los venezolanos eligieron a Edmundo González como presidente, el régimen con todas las artimañas primero y con el cinismo al final, no le reconocieron el triunfo, vaya, ni siquiera mostraron una sola boleta electoral para demostrar el triunfo del dictador, a pesar de que se comprometieron a ello ante la presión internacional. El Consejo Nacional Electoral declaró ganador a Maduro.
Algo muy grave para nosotros es lo que ha trascendido, que Maduro utilizó territorio mexicano para mover drogas. La sola sospecha obliga a nuestro Congreso a pedir explicaciones puntuales.
Estados Unidos, reconoce a Delcy Rodríguez, ordena qué hacer y advierte que le irá mal si no hace correctamente las cosas. Hace precisiones sobre el petróleo e ignora a la oposición y señala que Corina Machado, Premio Nobel de la Paz no tiene liderazgo.
Es nuestro deseo que los venezolanos superen las diferencias sembradas por la tiranía y encuentren pronto el camino de la concordia y el trabajo para hacer de su país un lugar respetado en el ámbito internacional, y donde las cicatrices provocadas en estos 27 años de dictadura pronto sean un pasado que no debe olvidarse.

