Es más fácil entrar en Capítulo 11 que salir de él. Esta es la enseñanza que muchas empresas que han reestructurado sus deudas para salir de una situación de crisis han obtenido del proceso en la Corte en Estados Unidos, pero en realidad, siendo un camino difícil y costoso, el Chapter 11 de la Ley de Quiebras de los Estados Unidos, es el mejor camino.

Cosa de ver el porcentaje de bateo de las empresas que se acogen a ese mecanismo y compararlo con el Concurso Mercantil de México. El caso de Mexicana ilustra perfectamente bien que su Concurso Mercantil se empantanó y a pesar de que hay una resolución de un juez declarando la quiebra, la resolución no ha causado estado, pero tampoco ha sido posible sacarla adelante.

El Chapter 11 obliga a transparentar los números y las reclamaciones. La propia empresa tiene que hacer sus escenarios para todas las contingencias y en el caso de Aeroméxico está muy claro que las claims (notas de reclamación de deuda que tienen los acreedores en la mano) representan alrededor de 4,000 millones de dólares que se deben y cuyo pago implicará un esfuerzo enorme por parte de la aerolínea.

De hecho, algunos acreedores han empezado a negociar sus claims con agentes financieros tipo el Bank of America (aunque no su representación en México). Pero hay que decirlo: se trata de los acreedores que más urgencias tienen para negociar sus claims, ya que son quienes más han sufrido en la industria aérea con los problemas derivados de la pandemia. Estamos hablando de arrendadores de aviones y de motores, prestadores de servicios aeroportuarios y hoteleros, así como la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores (ASPA). En todos estos casos las consecuencias de la crisis económica que ha golpeado a la industria hacen que sus motivaciones de obtener flujo estén más allá de si confían en el futuro de la empresa.

Siempre que se trata de partes relacionadas (stakeholders), como es el caso, no hay mejor noticia que saber que la empresa que está emproblemada sale adelante. Negociar los claims en el caso de los insumos del negocio es una cuestión de urgencia, porque la mayoría de las aerolíneas del mundo tiene quebrantos de gran calado. En el caso de los pilotos no debe olvidarse el sacrificio que hizo la planta en las dos empresas de Aeroméxico, tanto en salarios como en prestaciones, y estos recursos ayudarán a paliar sus efectos. Tan están convencidos de que la empresa saldrá adelante que firmaron un contrato por cuatro años. Una vez que el plan de reestructura de la empresa sea aprobado, Aeroméxico tendrá que negociar con los poseedores de los claims si se hacen quitas, se convierten en acciones o se hace un plan de pagos a largo plazo, o incluso una combinación. En el caso de Apollo, los recursos que fueron aportados para iniciar el proceso de reestructura, podrán ser cubiertos por otros interesados. De hecho, existe el derecho de conversión tanto en acciones como en capital. No será fácil, pero sin duda es lo mejor para Aeroméxico y para la aviación mexicana.

raviles0829@gmail.com