“Una serie de libros se han escrito sobre nosotros, pero la mayoría no son tan buenos y ninguno le ha dado al lector la verdadera historia desde adentro”, escribe Chris Frantz en Remain In Light, su memoria publicada esta semana (St. Martin’s Press, 2020) donde cuenta sus aventuras musicales como baterista y cofundador de Talking Heads y Tom Tom Club. Es también un relato de amor de la vida que ha compartido con Tina Weymouth, dentro y fuera de los escenarios, por más de cuatro décadas.

Frantz nos sumerge en la historia de una de las bandas más celebradas de los setenta y ochenta desde sus inicios en el mitológico antro CBGB, que vio nacer al punk en Estados Unidos y donde compartió escenarios con The Ramones, Blondie y Television, hasta su repentina disolución en 1991, cuando Byrne le anunció al mundo su separación. Recuerda sus encuentros con Lou Reed, Andy Warhol, Patti Smith o la primera vez que vio a Debbie Harry en el barrio del Bowery de Nueva York. También pensó que los Ramones era una banda mexicana, la primera vez que escuchó su nombre.

Cuando era estudiante en la Rhode Island School of Design, Frantz conoció a su futura esposa, Tina Weymouth, y a un introvertido David Byrne con quienes generó una chispa musical única. La música creada por David Byrne, Chris Frantz, Tina Weymouth y Jerry Harrison entre 1975 y 1987 evolucionó de un sonido muy minimalista conformado por una guitarra, bajo, batería y voz, hasta convertirse en una extravaganza con sintetizadores, coristas y bailarines en el escenario.

En su punto más alto, la banda realizó colaboraciones con Brian Eno, quien produjo More Songs About Buildings And Music, Fear of Music y Remain in Light, dos de los discos más celebrados del art rock. Y fue Jonathan Demme quien los inmortalizó para la posteridad en Stop Making Sense, una de las cintas de rock más celebradas de todos los tiempos. Por su lado Frantz y Weymouth conquistaron las listas de popularidad en el mundo con su proyecto alterno, Tom Tom Club. “Genius of Love” ha sido una canción que ha sido sampleada por artistas tan diversos como Grandmaster Flash, Mariah Carey, Busta Rhymes y 2Pac.

 

En 1991 David Byrne le informó al mundo entero y a sus compañeros de banda que los Talking Heads ya no existían. En una entrevista con el LA Times, Byrne anunció la separación definitiva de los Talking Heads, aunque la banda había dejado de presentarse en vivo en 1984 y sus últimos trabajos habían quedado opacados por otras colaboraciones que comenzó a realizar Byrne, como música para películas y posteriormente con su carrera solista.   

Aunque sólo han tocado en una ocasión desde que se confirmó su disolución —cuando fueron inducidos al Salón de la Fama del Rock—, la banda de Byrne, Weymouth, Frantz y Harrison sigue despertando interés y sus canciones e influencia cultural permanecen presente en nuestro imaginario colectivo musical.

A David Byrne se le ha acusado de seguir explotando el catálogo de su antigua banda, un elemento que figura mucho en su más reciente espectáculo en Broadway, American Utopia, que llegará a las pantallas a finales de este año, luego de que Spike Lee capturó para HBO una presentación del show. El espectáculo que se presentaba en el teatro Hudson se interrumpió abruptamente por la pandemia. Y Jerry Harrison, quien planeaba realizar una gira para tocar canciones de los Talking Heads con Adrian Belew, también vio los planes interrumpidos y detenidos temporalmente.

Frantz nos entrega ese recuento que nos deja queriendo regresar a la discografía para escucharla con otros oídos. Remain In Light es una carta de amor a una banda que puso a bailar a varias generaciones con ritmos contagiosos. Los Talking Heads nos enseñaron que el cielo es ese lugar al que todo mundo quiere llegar y donde la banda está tocando mi canción favorita, nos enseñaron a quemar la casa con el funk, nos acompañaron en ese camino a ninguna parte y nos hicieron preguntarnos: ¿cómo llegamos hasta aquí?

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Antonio Becerril

Coordinador de operaciones de El Economista en línea