En la primera parte de esta nota comenté la importancia y el auge económico que está tomando el turismo rural a nivel mundial y nacional. En esta segunda parte comentaré los trabajos que realizan las dependencias gubernamentales para detonar de manera sustentable dicho sector económico

La política de vinculación entre el medio rural y el turismo se implementó alrededor de los años 70 entre ejidatarios para la creación de espacios turísticos aprovechables y que fueran fuentes generadoras de riqueza para ellos y su comunidad; en la década de 1990 es cuando se detona el turismo rural en México apoyando de forma directa a 11 estados de la República Mexicana para proyectos de infraestructura, la mayoría de ellos con altos índices de población indígena y grado de marginación.

En su momento este tipo de turismo generó 769 empleos permanentes y 1,040 temporales en un total de 30 proyectos.

La promoción del turismo rural en México actualmente se da en dos líneas:

La primera es a través de la inversión del gobierno federal en programas de desarrollo turístico de carácter general, donde prácticamente más de 54% del presupuesto se destina a infraestructura y equipamiento; 25 % para el mejoramiento de la imagen urbana y señalización en diversos destinos; 12% para sistemas de información y el resto para el Programa de Pueblos Mágicos.

En la segunda línea se encuentran los programas de remodelación y rescate de antiguas propiedades, como las antiguas haciendas porfirianas, henequeneras y aquellas del programa “Haciendas y Casas Rurales de Jalisco”. En este tipo de programas se busca la incorporación de productores dueños de estos ejidos y comunidades con recursos económicos limitados, pero con alto potencial turístico.

Ante el éxito que se ha presentado en esta actividad cada vez se hace más necesaria la incorporación de fuentes de financiamiento y apoyo para la atención de proyectos en las actividades del sector turístico como lo son hotelería, restaurantes, actividades de aventura, balnearios, entre otras de igual importancia.

Desde esta perspectiva, FIRA cuenta con programas enfocados en dicho sector que permiten canalizar recursos financieros a través de créditos para inversión fija y de capital de trabajo a poblaciones de menos de 50,000 habitantes con los programas “Crédito Orgullo Rural” y por otra, las necesidades de financiamiento para la proveeduría de alimentos nacionales en la cadena de valor turística con “Del campo al Plato”, con el objetivo de potencializar el abatimiento de la pobreza en zonas rurales con alto y muy alto grado de marginación

Así, el turismo rural existe como un importante nicho generador de empleos y de oportunidad para el crecimiento económico de las comunidades desde una perspectiva sustentable.

*Nancy Lorena Flores Garcilazo es especialista de la Subdirección Técnica y de Redes de Valor. La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

nlflores@fira.gob.mx