La cuarentena musical se ha extendido, según los pronósticos, al cierre del 2020 y eso nos dará un buen pretexto para continuar el encierro acompañados de mucha música vieja que tal vez nunca habíamos escuchado. Los boxset siempre serán buenos objetos de colección para los completistas y fanáticos de las bandas, pero también son artefactos que nos ayudan a transportarnos a otro pasado musical.

Esta temporada celebramos el medio siglo del Workingman’s Dead de Grateful Dead y Fun House de los Stooges. Con unos años menos, se cumple un aniversario más del Goat Head’s Soup, Sign ‘O’ The Times y Flaming Pie que nos mostraba un Paul McCartney comenzando su proceso de frenado del envejecimiento musical.

Workingman’s Dead, de Grateful Dead

El cuarto álbum del Grateful Dead cumple 50 años desde su lanzamiento. Ésta fue la incursión que Grateful Dead realizó hacia los sonidos folclóricos de la música estadounidense. Inspirados por el viejo oeste y la brecha que había abierto The Band hacia un sonido más austero y acústico, la banda comandada por Jerry García construyó su propia mitología que incluía a la idílica banda del Tío John, la balada de Casey Jones y representa uno de los mejores documentos de uno los grupos estadounidenses más importantes de la segunda mitad del siglo XX.

Esta reedición de aniversario, la acompaña una de sus míticas presentaciones realizada en Nueva York en 1971, una grabación más al vasto y extenso archivo que existe sobre Grateful Dead.

Fun House, de The Stooges

El mismo año en que se lanzó Workingman’s Dead, también se editó el segundo álbum de Iggy y los Stooges, Fun House. Aquí Iggy Pop, los hermanos Asheton y Dave Alexander crearon su propia aproximación al funk y la música de Detroit con descargas de distorsión y cochambre. La reedición de Fun House de 15 discos contiene el álbum remasterizado, ensayos y rarezas, una presentación en vivo de 1970 y los testimonios de Clem Burke, Flea, Joan Jett, Shirley Manson, J Mascis, Duff McKagan, Thurston Moore, Tom Morello, Karen O, Andy Partridge, Steven Van Zandt y Henry Rollins.

Goat’s Head Soup, de The Rolling Stones

Goat’s Head Soup no es tan mitológico como Exile on Main Street, Sticky Fingers o alguno de sus antecesores o sucesores ni se ha prestado para que se explote este momento en la historia de los Stones. Este es el disco que incluye “Angie”, pero siempre ha quedado un poco relegado en la mitología de la banda. Tras su regreso del exilio en Francia, The Rolling Stones se había convertido en una de las agrupaciones cuyas giras millonarias comenzaban a abarrotar las grandes arenas en todo el mundo y estarían perdidos unos años en medio del exceso y el estrellato.

Este boxset incluye rarezas y mezclas alternativas, además del bootleg conocido como The Brussels Affair —que ya había sido editado— capturado en cinta en Bélgica en 1973.

Sign ‘O’ The Times, de Prince

Explotando las reliquias que hay en Paisley Park llega una reedición del Sign ‘O’ the Times del artista conocido como Prince Rogers Nelson. Sign ‘O’ The Times es quizá el disco más maduro y experimental de Prince durante los ochenta. Fue aquí donde el geniecillo de Minneapolis se alejó del glamour de los reflectores que le habían dado Purple Rain para explorar otros universos sonoros. Además del disco doble, este boxset nos invita a escuchar 45 canciones que permanecían en las bóvedas de Paisley Park, además de dos presentaciones en vivo grabadas en 1987. Prince probablemente nunca hubiera aprobado esto, pero los completistas de su Majestad Púrpura podemos deleitarnos con revivir este momento nostálgico del pasado.

Flaming Pie, de Paul McCartney

Flaming Pie fue el disco con el que Paul McCartney dejó de envejecer. En 1997, Flaming Pie nos mostraba a un músico entrando hacia una etapa de madurez, y tras haber hecho las antologías de los Beatles, ya dominaba el estilo de hacer una canción perfecta al estilo Paul McCartney. Sus composiciones parece que están hechas sin esfuerzo y con las mismas herramientas con las que hizo su obra clásica. Flaming Pie sólo tiene 23 años de haber sido lanzado, pero la música dentro de este disco parece que lleva más tiempo escondida dentro de nuestro ADN.

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Antonio Becerril

Coordinador de operaciones de El Economista en línea