Al inicio del 2020, TallentiaMX ya afirmaba que el mercado laboral nacional estaba en una situación delicada. La creación de puestos de trabajo había alcanzado su cifra más baja desde la crisis económica de 2009. Además, el empleo informal, la poca productividad, el rezago tecnológico y la desigualdad de género estaban ampliamente difundidos en nuestro país. Con la pandemia, todos estos problemas se han agravado, y para solucionarlos tenemos que multiplicar esfuerzos y expandir nuestras estrategias.

En este marco, es muy útil el análisis de la sexta edición del informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) La Covid-19 y el mundo del trabajo, el cual analiza el impacto del coronavirus sobre el universo laboral en todo el mundo. De acuerdo con el documento, hay tres indicadores que revelan claramente los efectos de la cuarentena sobre el mercado laboral: el cierre temporal o definitivo de centros de trabajo, la pérdida de horas trabajadas y la caída de ingresos provenientes del trabajo.

De acuerdo con la OIT, han crecido el desempleo y la inactividad (personas que no están trabajando y que, ante un horizonte laboral destruido, no piensan ni pueden volver a hacerlo). Así, al comparar el cierre de 2019 con el segundo trimestre de 2020, se observa una pérdida de horas de trabajo del 17.3%, lo que equivale a 495 millones de empleos a tiempo completo. Dado que todavía no contamos con una vacuna, las posibilidades de una recuperación son remotas y, en caso de existir, serán lentas.

Al mismo tiempo, las estimaciones indican que los ingresos provenientes del trabajo se contrajeron 10.7%, esto es, 3.5 billones de dólares estadounidenses o, dicho de otra forma, el equivalente al 5.5% del PIB global. Se trata de un golpe terrible para la clase trabajadora. Los más perjudicados han sido los países con ingresos medianos bajos (como México), donde en promedio cayeron 15.1% los ingresos laborales.

Una agravante es que la estrategia fiscal de México no fue, según la OIT, del todo correcta, puesto que nuestras autoridades decidieron invertir únicamente 0.7% del PIB en medidas diseñadas expresamente para combatir la crisis, cuando entre más estímulos y apoyos fiscales hayan dado los gobiernos, menor ha sido la pérdida de horas trabajadas.

Para mejorar un panorama tan aciago, será necesario asegurar que todos los trabajadores puedan reincorporarse a sus actividades sin poner en riesgo la seguridad sanitaria. Complementariamente, muchos empleos tendrán que migrar de una modalidad presencial a trabajos a tiempo parcial o teletrabajos, para lo cual millones de personas tendrán que capacitarse de manera eficiente. Por último, será necesario ofrecer a las empresas la posibilidad de hacer contrataciones legales y veloces, poniendo a su disposición créditos en los meses de reactivación económica.

Por ello, TallentiaMX insiste en que la subcontratación responsable y profesional es imprescindible en esta etapa en la que México necesita reconstruir su mercado laboral. Sin ella resultará muy difícil hacer transformaciones a la estructura del trabajo que se requieren si se desea generar empleos formales, productivos y con seguridad social.

Será importante que en este periodo legislativo se realicen los ajustes pertinentes para ofrecer a la tercerización la certidumbre legal que exige para operar, erradicando las malas prácticas y, de ese modo, promover el crecimiento económico y el desarrollo social.

*El autor es director general de TallentiaMX.