Los rusos celebraron el día de ayer el 60 aniversario del primer vuelo tripulado al espacio, realizado el 12 de abril de 1961 por Yuri Gagarin, héroe muy admirado al día de hoy.

El 12 de abril de 1961, siete minutos después de las 9 de la mañana, hora de Moscú, Yuri Gagarin comenzó el vuelo con una frase que ha pasado a la historia. "¡Allá vamos!", dijo antes de despegar a bordo de una nave Vostok en la república soviética de Kazajistán.

Sesenta años después Rusia ha dado un nuevo paso en dirección de la vanguardia científica al descubrir a la vacuna Sputnik V, un antídoto contra la Covid-19, el virus que ha detenido el pulso del mundo durante más de un año.

Este año 2021 será recordado como un momento de la historia en la que casi la totalidad del mundo desea ser vacunado para garantizar la sobrevivencia frente a la amenaza del virus.

La conformación de un oligopolio de farmacéuticas que ofrecen las vacunas contra el peligroso virus, se ha convertido en una importante pieza geopolítica para las naciones de donde son originarios los laboratorios.

Ayer, el presidente Vladimir Putin participó en un evento conmemorativo de la hazaña de Gagarin. Mencionó a través de una videoconferencia que "será siempre un gran orgullo que fuera nuestro país el que abriera la vía hacia el universo" y reveló lo que a su entender será el papel de Rusia en el futuro: "En el siglo XXI, Rusia debe mantener su condición de potencia nuclear y espacial".

Putin habló tras visitar un monumento edificado en el sitio de aterrizaje del cosmonauta, en Engels, 700 kilómetros al sureste de Moscú.

El presidente Putin no habló sobre la vacuna Sputnik V, sin embargo, en el entorno global se pueden interpretar sus palabras como orgullo científico de su país gracias a la vacuna. Diversos sucesos lo confirman.

Uno de ellos ocurrió la semana pasada, cuando Alemania confirmó su deseo de adquirir vacunas rusas, escenario que no fue contemplado durante el año pasado y mucho menos desde Bruselas donde la Unión Europea decidió realizar compras consolidadas de otras vacunas, pero dejando a un lado la Sputnik V.

Es decir, los 27 países comunitarios le confiaron a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, la negociación, la adquisición y la distribución de las vacunas. Sin embargo, Hungría fue uno de los primeros países que rompió filas al decidir negociar con Rusia la compra de la vacuna Sputnik V. También lo hizo Eslovaquia, y la crisis que detonó la decisión en el gobierno de Igor Matovic, le costó su puesto.

El enfado de la presidenta de la Comisión Europea con la farmacéutica británica AstraZeneca, debido al retraso en la distribución de la vacuna, generó malestar y preocupación en los 27 países de la Unión Europea. La crisis ocurre justo con el Brexit. Para el primer ministro Boris Johnson, el avance en la vacunación en su país frente al estancamiento de las campañas de vacunación en los 27 países, es motivo de orgullo que, políticamente no es correcto decirlo, pero no es nada difícil imaginar que así lo piensa. Varios periódicos sensacionalistas de Reino Unido han hecho una campaña al respecto.

La decisión de Alemania de romper filas con la UE al negociar con Rusia la compra de su vacuna es un fiel retrato de lo que representa la crisis sanitaria, pero también del objetivo no cumplido de la Unión Europea.

La UE ha avisado que no está en sus planes abrir una negociación con Rusia para adquirir su vacuna debido a sus malas relaciones que tiene con el presidente Putin. Esta decisión es un error porque en una pandemia como la que vivimos en todo el planeta, no se debe de anteponer la política a la salud de los seres humanos.

Han pasado 60 años del primer vuelo tripulado al espacio, hoy, lo importante es la salud, bienvenida la Sputnik V.