Al iniciar este año definimos un objetivo de cierre para el IPC en 46,500 unidades, que nos pareció conservador en su momento: a fin de cuentas representaba un avance de “sólo” 12% con respecto al cierre del 2018. Recordemos que en el 2018 el índice se ajustó un notable 16%.

La mayor parte del ajuste del 2018 se detonó por la decisión de cancelar el proyecto del NAICM, desafortunadamente, los inversionistas aún castigan los activos riesgosos mexicanos por ésta y otras decisiones que incrementan la incertidumbre en torno a los mercados financieros en México.

Para definir el objetivo previo en 46,500 unidades consideramos un incremento en el riesgo país aplicable a capitales de 50 puntos base (pb). ¿Qué tanto son 50 pb? Cuando Donald Trump ganó las elecciones presidenciales de Estados Unidos, el riesgo típico para las inversiones riesgosas en México incrementó en esos mismos 50 pb. Por ello nos pareció un objetivo conservador.

No obstante, en lo que va del año las cotizaciones de las empresas que forman parte del principal indicador del mercado han mostrado un incremento en el riesgo implícito en alrededor de 150 pb es decir, tres veces más a lo estimado originalmente por esta casa de análisis. Esto es más o menos equivalente a la reducción de dos escalones en la escala de riesgo global por parte de las calificadoras. A fin de cuentas, las agencias calificadoras y nosotros como analistas sólo somos “mensajeros” de lo que indican las cotizaciones y los premios al riesgo en los mercados.

Los participantes en los mercados de capitales aplicaron este castigo originalmente por la cancelación del proyecto del NAICM, pero han refrendado su escepticismo a raíz del aplazamiento y/o cancelación de las rondas de hidrocarburos y de las subastas eléctricas, el desabasto de combustibles en enero, así como la poca viabilidad financiera de ciertos proyectos de infraestructura como la refinería de Dos Bocas en Tabasco —una vez más, la “carga de la prueba” en sentido inverso está en los responsables de estas cancelaciones y/o proyectos—.

Si son incapaces de demostrar su viabilidad financiera, bien hará el presidente en modificar los proyectos (o a los funcionarios responsables de los mismos). A fin de cuentas, ni al país ni a la administración actual les conviene este incremento en el riesgo implícito en los proyectos riesgosos en nuestro país.

Además del incremento del riesgo inherente a las inversiones en México, tendremos que agregar una pronunciada desaceleración económica que nos obliga a revisar nuestro estimado para el crecimiento en ventas agregadas a -1.7%, lo que conlleva una reducción en el EBITDA anual agregado de 2.8% (con esto, el margen EBITDA agregado para las empresas del Índice nos queda en 22.2 por ciento).

Estimamos un crecimiento del PIB de 1.5% para el 2019, sin embargo, podríamos revisarlo a la baja en las próximas semanas, de acuerdo con el comportamiento de la actividad económica durante el primer trimestre de este año.

Pese a todo lo anterior, nos permitimos añadir una pequeña dosis de optimismo al cierre del año ya que escogimos el percentil 75 para la distribución del múltiplo VE/EBITDA que estimamos en 8.23x al cierre de año (actualmente se encuentra en 7.91x).

Todos estos supuestos nos dan como resultado un objetivo para el IPC en 43,300 unidades para este 2019, esto representa un rendimiento de 3.6% con respecto al cierre que de ninguna manera resulta atractivo dado el balance de riesgos que enfrentan los inversionistas en renta variable.

Esto implica que el mercado tendrá que ajustarse en algún momento del año. Un detonante para este ajuste podrían ser los reportes trimestrales que serán muy débiles durante los primeros tres trimestres porque el comparativo será muy complicado contra el 2018 —recordemos que los tres primeros trimestres del año anterior observamos reportes excepcionalmente atractivos, algo que será muy difícil de replicar durante el 2019—.

Una vez que el mercado se ajuste por debajo de 40,000 unidades, la inversión en Bolsa volverá a ser interesante. Pero no todas son malas noticias, pronto publicaremos nuestra lista de emisoras favoritas que ya muestran niveles atractivos de inversión y buenas perspectivas de mediano y largo plazos.

*Héctor O. Romero es director general de Signum Research.