Inicia 2021, enero hasta ahora el mes más complicado en términos de la pandemia, continúan varias entidades federativas en semáforo rojo, lo cual extiende por meses adicionales la presión sobre el sistema nacional de salud, como también en la recuperación económica.

Estamos en un entorno que nos presenta un incremento en la velocidad de contagios, donde la ocupación hospitalaria oscila en el 90%, un aumento en las defunciones y un sistema de salud que está llegando a su límite y acumulando un rezago enorme en la atención de pacientes con otras condiciones críticas y crónicas.

A partir del inicio de la pandemia se estima de acuerdo a cifras de la Secretaria de Salud más de un millón setecientas mil personas positivas al virus SARS-CoV-2; la tasa de positividad de las pruebas de COVID-19 se ubicó en 53% y la tasa de letalidad en 8 por ciento.

Sin embargo, una luz se presenta en torno a toda esta problemática. El Gobierno federal ha iniciado la vacunación como estrategia principal y ancla para atacar la pandemia. El personal de primera línea y contacto recibió la vacuna de Pfizer en estos últimos días su primera dosis, y en 21 días posteriores la dosis consecutiva, conforme la información proporcionada por Pfizer.  

Un gran reto que ha enfrentado la campaña de vacunación encabezado por la Sedena, es mantener la cadena de refrigeración, la implementación logística de distribución y aplicación, así como la coordinación institucional para poder llevarla a cabo. 

La carrera por lograr la vacunación a todos los mexicanos está en curso, el calendario de vacunación por segmentos de grupos etarios se mantiene. Nuevas vacunas de otros laboratorios se aprueban como Moderna, y fases clínicas II y fase III corren su curso en nuestro país. Rusia, Estados Unidos, China y otros países, documentan la experiencia; se van conociendo efectos adversos y beneficios en inmunidad que cada vacuna puede proporcionar. Increíble lo que se ha logrado por el bien de la humanidad. Los laboratorios suman esfuerzos por compartir y agregar conocimiento con el objetivo de brindar mayor seguridad y eficacia con la aplicación. 

Desde el sector privado, las grandes empresas continúan dialogando con las autoridades de gobierno estableciendo un objetivo prioritario para 2021: todos los trabajadores deben estar vacunados al finalizar el año. Esta estrategia reconoce la necesidad imperativa de coadyuvar con la enorme tarea de vacunación como eje para lograr reactivar la economía,  mantener las cadenas productivas operativas en todo el país y, en consecuencia, impulsar el Producto Interno Bruto (PIB) de nuestro México. 

La iniciativa privada está en la mejor disposición de sumar con el Gobierno en el objetivo común de ampliar y acelerar el porcentaje de cobertura de vacunación en todos los mexicanos; convencidos de que la infraestructura logística, flotillas, redes de frío, centros de distribución, plantas, centros de trabajo y su personal de salud, pueden y deben ser aprovechados para mejorar el alcance de esta ejecución.

Evaluemos la experiencia de otros países, como por ejemplo EUA, donde actualmente están utilizando la mayor infraestructura posible: las cadenas de farmacias, los estadios deportivos y estacionamientos, para poder aumentar la capacidad en el número de dosis aplicadas por día, tomando en cuenta todas las medidas sanitarias necesarias y pudiendo tener en observación dentro de sus vehículos por un lapso de tiempo a las personas vacunadas. Este tipo de acciones colaborativas se han replicado en varias partes del mundo con el objetivo de echar mano de todos los canales a nuestro alcance para recobrar la seguridad sanitaria de sus poblaciones.

En paralelo debemos reconocer que este proceso tardará, por lo que debemos refrendar nuestro compromiso de apego a los protocolos para mantener entornos seguros y saludables, adoptar el uso de pruebas rápidas de antígenos y PCR para cortar redes de contagio, lo cual nos ayudará a mitigar el riesgo de brotes de infección que continúan truncando la economía y el bienestar de las personas.   

Combatir la pandemia de la manera más eficaz posible, recuperar la salud y el desarrollo económico, son objetivos imperativos que van mas allá de cualquier ideología o estrategia electoral. La estrategia efectiva es una en donde se ve la suma de esfuerzos de gobierno, empresa y sociedad por el bienestar de la población. 

Sería muy buena opción que en México podamos encontrar cómo aprovechar nuestros centros empresariales, estadios, escuelas, unidades médicas privadas, entre tantos otros espacios, para fortalecer el esquema de vacunación contra esta pandemia. 

En cuanto la producción de estas vacunas se logre escalar y que permita alcanzar el ritmo necesario para abastecer la demanda mundial, debemos continuar facilitando el acceso de más vacunas certificadas a nuestro país e incluso abriendo el camino para que tanto el sector público como el privado las puedan adquirir.

Como mexicanos no sólo debemos ser expectantes y esperar que el Gobierno resuelva la crisis sanitaria más grande del último siglo. La IP y el Gobierno debemos sumar esfuerzos y maximizar la colaboración. Como personas requerimos ser responsables y mantener las medidas de prevención, sana distancia, lavado de manos y uso de cubrebocas en todo momento; es un deber cívico de todos. Iniciemos el año redoblando esfuerzos en nuestro autocuidado ante esta pandemia, cuidando a los nuestros y coadyuvando como iniciativa privada y sociedad civil a combatir esta pandemia.

*El autor es presidente de la Comisión de Salud del Consejo Coordinador Empresarial (CCE)