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Opinión

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Redivivo

El libro de Andrés Manuel está muy bien escrito, aunque abunda la demagogia y el tono que deja ver una vanidad hipertrofiada.

En el libro de don Andrés Manuel, muy bien escrito por cierto, hay al menos seis autores diferentes, quizás el propio mesías redactó alguno: severo juez que condena a 30 ricachones como causantes de todos, absolutamente todos, los males de la patria (extensas lagunas, el capital extranjero y el judío); rigoroso cuentachiles que demuestra con cifras el fracaso nacional por ellos causado; experto conocedor de la industria petrolera, relata el porqué de su completo desastre; prosista que con arrebatado lirismo canta las bellezas y riquezas del país y sus habitantes, claro está, los pobres, los despojados, los enormemente mayoritarios; caballero andante que busca librar a los innumerables buenos del puñado de malos todopoderosos, verdadera epopeya, poema heroico; minucioso historiador que trae a cuento lo que no viene a cuento, o sea, el regreso final de Santa Anna, parodia de la ominosa posibilidad de que el Partido Revolucionario Institucional conquiste el 2012.

Huelga decir que en todo ese batidillo, mélange dirían los franceses, se encuentran no pocas contradicciones, errores y cursiladas. Aunque eso, hay que decirlo también, es lo de menos.

El tono empleado varía desde el humilde plural papal: La gente del pueblo nos hizo llegar , hacernos la guerra… para enfrentarnos y destruirnos , robarnos la Presidencia , no vemos otra salida , nuestro movimiento , entre otras, hasta las puntadas que dejan ver una vanidad hipertrofiada: Anuncio que sí hay otro camino , la tarea (alude tan sólo a la suya) es sublime .

Incluso, termina el volumen con broche de oro: Es un timbre de orgullo vivir (él) con arrojo y tener la dicha de hacer historia (él, naturalmente).

Cuidadosos cebollazos, léase lisonjas o alabanzas para congraciarse consigo mismo o con personajes o sectores clave: No soy corrupto y lucho por ideales y principios ; sobre don Marcelo escribe: Político excepcional ; de don Carlos Slim dice: Sensible , lloró al recordar a José Iturriaga y a Fernando Benítez.

Menciona hasta la tan manoseada carne de cañón: México cuenta con un pueblo bueno, noble y trabajador, como pocos en el mundo .

Sobreabunda en el referido libro la demagogia, es más falso que una moneda de 4 pesos. Eso sí, divertidísimo. Échenle un ojo al amplio índice de nombres, ¿qué dice de don Alberto?, ¿qué de don Roberto?, ¿qué de don Ricardo?

El Peje redivivo. Está de vuelta.

parroyo@eleconomista.com.mx

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