“Lograr la autosuficiencia alimentaria de México”. La propuesta es típica de la economía del populismo, ámbito en el que se ubica lo que se ha venido a conocer como Pejenomics o programa económico de López Obrador. La propuesta es muy atractiva para los oídos desinformados, pero carente de todo fundamento lógico y viabilidad técnica.

Intentar “la autosuficiencia alimentaria de México” sería una regresión, un anacronismo. Sería equivalente a prometer el regreso al transporte tirado por caballos para evitar la contaminación de los motores de combustión interna. La propuesta es ignorante del fundamento de que la tierra cultivable de un país es un factor escaso (en México, tan sólo 11.8 % del territorio) y además de que esa tierra no tiene la misma vocación para producir cualquier cultivo. Así, en la medida en que el sector agropecuario del país enfrenta ventajas y desventajas productivas, la tierra debe aplicarse a usufructuar las primeras y evitar las segundas. Esta realidad se impone en todo país y por esa razón en ninguno debe ni siquiera sugerirse el despropósito de la autosuficiencia alimentaria.

Con el fin de desnudar los prejuicios proteccionistas, les preguntaba yo a mis estudiantes: ¿podría Suecia cultivar piña y otras frutas tropicales? Mi respuesta para su sorpresa era que sí. Pero a continuación venía mi explicación de que ese cultivo sería un gran error económico por el muy elevado costo que conllevaría. A ese país le resultaría mucho más accesible importar esas frutas de donde se cultivan de manera natural. De hecho, lo mismo vale como guía general para todos los países: producir localmente aquellos alimentos para cuyo cultivo cuentan con ventajas comparativas e importar aquellos en los que se enfrentan desventajas. Con base en esta sencilla y muy lógica regla, se conseguirá el muy apetecido fin de maximizar la producción en el sector agrícola local.

Es sorprendente y también preocupante que los asesores económicos de López Obrador pretendan ignorar el anterior principio de la ciencia económica que se ha convertido en uno de sus paradigmas más robustos. Para su desinformada atención, señores Gerardo Esquivel, Graciela Márquez y Jesús Seade, lo dio a conocer un gran maestro de la ciencia económica que se llamó en vida David Ricardo (1772 – 1823). De intentarse el despropósito de la autosuficiencia alimentaria, lo que sucederá es que el PIB agropecuario de México se desplome muy por debajo de su potencial.

Bruno Donatello

Columnista

Debate Económico