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Opinión

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Padrón electoral y datos personales

Hay normas que impiden a los partidos reproducir o almacenar en ningún medio del padrón electoral

Información del padrón electoral apareció nuevamente en internet, ahora en la nube de la empresa Amazon, abierta a consulta de cualquiera durante algunos días. Ya fue retirada de ahí pero la gravedad del caso requiere, además del debate público que ya está presente, investigar con detalle cómo y para qué llegó el padrón a esa plataforma, recuperar los datos que se hayan descargado de forma ilegal, sancionar a los responsables y reconocer también que es imperativo replantear el esquema legal de acceso a esa información que involucra a más de 80 millones de electores que tienen actualmente todos los partidos políticos, sin que ello ponga en riesgo la vigilancia que cada uno hace de los listados de votantes como un mecanismo de confianza para celebrar comicios transparentes y verificados en su base de electores.

La base de datos que agrupa lo que conocemos como padrón electoral representa el registro más actualizado de información con el que cuenta el Estado para identificar a todas y todos los mexicanos mayores de edad. Incluye nombre completo de cada elector, edad, CURP, domicilio con código postal, fotografía y firma, entre otros elementos que son evidentemente sensibles. Por eso si el padrón llega a manos equivocadas o quienes tienen acceso a él lo manejan de forma irresponsable, el daño puede ser (o es) irreparable.

Es verdad que hoy ya se ha retirado de Internet y que cada día hay cambios de domicilio, fallecimientos o nuevos ciudadanos que cumplen mayoría de edad y que eso modifica continuamente la base de datos, por lo que el padrón de hoy es diferente al de hace un año y eso hace posible, parcialmente, detener los efectos negativos por la filtración ilegal de su contenido, poniendo a salvo las nuevas actualizaciones a la base de datos, pero también es cierto que no todos cambiamos de domicilio, y eso significa que ya hay un daño severo que puede ser irreparable si no se localiza a quienes tuvieron acceso indebido a los datos del padrón y se les quita esa información si la copiaron y aún la tienen.

Es claro también que si se aplican las mismas medidas para el resguardo de la información no podemos esperar resultados distintos a los que hemos tenido. Hay sin duda una tensión normativa entre el derecho de los partidos a vigilar la solvencia de los listados de votantes con derechos vigentes (para que no haya registros indebidos o duplicados, para que no se elimine a electores con derecho a voto o no estén activos como votantes personas fallecidas, por ejemplo) y el derecho constitucional a la protección de los datos personales.

La clave para entender esa tensión puede resumirse así: por un lado el Artículo 16 constitucional establece que toda persona tiene derecho a la protección de sus datos personales , pero por otro, la ley electoral mandata entregar en medios magnéticos y a cada partido político, millones de datos personales sustantivos incluidos en el padrón electoral.

Hay normas reglamentarias que imponen la obligación de regresar esa información sin reproducirla o almacenarla en ningún medio y únicamente entregarla con la finalidad de que los actores políticos verifiquen que la lista de electores es confiable, no para mandar cartas, ni propaganda como ha ocurrido ilegalmente y menos para propalar domicilios y nombres la ciudadanía a empresas o a terceros en Internet.

No debe confundirse el legítimo derecho que tienen los partidos a vigilar y verificar el padrón, con la urgente necesidad de discutir la constitucionalidad de entregar copias en medios magnéticos en lugar de restringir totalmente la consulta que hagan todos los partidos a un lugar específico que resguarde y acote cualquier filtración de datos. Consultas in situ en lugar de entrega de bases de datos completas en medios magnéticos. Creo que sería irresponsable negar la vigilancia de los partidos al padrón, pero más irresponsable es politizar la discusión y aferrarse a que se entregue esa información a cada partido ignorando cuáles han sido los resultados de ese esquema y sus notables riesgos.

Sería un contrasentido que el propósito por el que se entrega esa información a los partidos, que es generar confianza en las elecciones, se convierta en una fuente de desconfianza ciudadana que aleje a la población de los módulos de credencialización, que le haga dudar si debe entregar o no sus datos teniendo en mente episodios como el que vivimos ahora.

No es un caso más, ni el tema es menor. Creo que es insostenible continuar con el modelo vigente y a todos nos corresponde aceptar que las cosas no pueden continuar así.

*Consejero del INE

@MarcoBanos

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