La industria del tequila registró un crecimiento de hasta dos dígitos durante el primer semestre del 2019, lo que augura un nuevo año de récords para esa cadena productiva, de acuerdo con el Consejo Regulador del Tequila (CRT).

De 100% de la producción de bebidas alcohólicas, 18.6% corresponde al tequila y al mezcal, siendo ésta la segunda actividad económica más importante de este grupo de bebidas, debajo de la industria de cerveza, con 74.9 por ciento.

A junio del 2019, la agroindustria del tequila se encuentra conformada por 157 empresas tequileras certificadas, 1,756 marcas de tequila y un inventario de 495 millones de plantas de agave de diversas edades, establecidas dentro del territorio protegido por la Denominación de Origen Tequila.

Siendo México el único país donde se produce tequila, en el 2018 se produjeron 309.1 millones de litros de tequila en sus diferentes categorías y se exportaron 204.2 millones de litros, siendo Estados Unidos el principal destino. Sobresalen Jalisco y Guanajuato por registrar la cosecha de agave más relevante, aunque las plantas industriales más importantes donde se procesa el tequila se encuentran en Jalisco.

Uno de los problemas que más aquejan a la industria tequilera es el uso del combustóleo por la contaminación que genera, además del alto costo que representa en la obtención del tequila; adicionalmente, un problema para las industrias es el bagazo de agave que queda después de la molienda de la piña, el cual es uno de los residuos que más se producen en México.

Usando la metodología de Análisis de Ciclo de Vida (ACV), el CRT y el Centro Mario Molina calcularon los impactos que identifica y cuantifica todas las emisiones del ambiente de la cadena de valor como son: impactos a la atmósfera y cuerpos de agua y suelo de todas sus actividades para producir tequila.

La huella de carbono en promedio de la cadena agave-tequila para el año 2014 se estima que fue de 3 kilogramos de CO2eq (incluye las emisiones de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso) por litro de tequila, a 40% de alcohol; para el año 2018 esa cifra es de 927,300 toneladas de CO2eq para la cadena agave-tequila; 44% de esos gases de efecto invernadero se producen en la fase agrícola e industrial. Por otra parte, el consumo de energía térmica en la cadena productiva, provenientes de combustóleo, mayormente, para el 2018 fue de 3,560 TJ; asimismo, en el 2018 se produjeron 346,700 toneladas de bagazo.

En el siguiente artículo platicaremos sobre la tecnología de pelletización del bagazo de agave y cómo FIRA, entidad de fomento originada en el Banco de México para impulsar el desarrollo sostenible del sector agroalimentario y el medio rural, puede ayudar a la industria tequilera a disminuir el consumo de combustibles fósiles y evitar la contaminación de cuerpos de agua, suelo y atmósfera que se genera al desechar el bagazo.

*Ray Alberto Mora Parra es promotor en la agencia de FIRA en Tepatitlán, Jalisco, “La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA”.

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