En este mundo obsesivamente conectado, las acciones de empresas de contenido y entretenimiento parecen no tener un límite al alza. Estos días Netflix ha logrado en momentos sobrepasar en valor de capitalización al otrora incuestionable gigante en esta industria: Disney.

La semana del 25 de mayo, las acciones de Netflix llegaron a un valor récord de  351.29 dólares por acción. A este precio, la empresa rondaba en un valor de capitalización de 152,700 millones de dólares, ligeramente arriba de Disney, que ese día cerró con un valor de 152,300 millones de dólares.

El hecho de que el valor de las acciones de la empresa de streaming esté a la par del de las de Disney es interesante, ya que Disney es una empresa con 94 años en la industria y con operaciones e ingresos significativamente mayores que Netflix. La marca Disney es una de las más valiosas, no sólo de la industria del entretenimiento sino de todas las industrias a nivel global, y los activos de la empresa son infinitamente más tangibles que los de Netflix.

En cuestión de números, en el 2017 Netflix reportó ingresos por 11,700 millones de dólares y utilidades netas por 559 millones, mientras que Disney tuvo ingresos por 55,000 millones con una utilidad neta reportada de 8,900 millones. Sin embargo, los inversionistas están otorgando a Netflix un importante voto de confianza, al parecer, basado en el potencial de crecimiento que esta empresa proyecta.

Netflix tiene un ritmo de crecimiento en su base de suscriptores bastante atractivo, con 125 millones de suscriptores a nivel mundial, de los cuales más de la mitad están fuera de Estado Unidos al cierre del primer trimestre del 2018. Además, un alcance global sólido que le ha permitido posicionarse como una marca conocida en todo el mundo. Esta fortaleza le ha dado la confianza para constantemente reinvertir agresivamente en la creación de su propio contenido.

Hace unos días, Reed Hastings, CEO y fundador de la firma, anunció un presupuesto de 1,000 millones de dólares para producciones en 16 países de Europa.

Netflix ha sabido apuntalar su negocio de manera magistral en lo que originalmente pudieron ser sus debilidades.... No contaba con un canal de distribución y desarrolló el propio. No tenía la fortaleza para atraer un gran número de suscriptores y lo hizo quitando restricciones y contratos onerosos, cuando estudios le cerraron la puerta de contenido, creó el propio.

Adicional a todo eso, la empresa también ha logrado posicionarse como un pionero cuando se habla de entretenimiento a la medida, sin embargo esto es algo que sus competidores ya han comenzado a hacer, por lo cual no puede basar su estrategia a largo plazo sólo en eso.

Por otra parte, cabe recordar que a partir del 2019 Disney le cerrará a Netflix la llave de contenido, que sólo quedará reservado para su uso exclusivo. ¿Qué tanto afectará esta medida a ambas empresas para bien o para mal? Eso está aún por verse.

Durante los últimos años Disney ha apostado fuertemente al mercado de SVOD y OTT a través de marcas como ESPN, BAMtech y varias otras que le dan un lugar bastante respetable en estas plataformas. Sin embargo, Netflix sigue siendo Netflix, y el mercado es lo suficientemente grande para los dos.

La pregunta es: ¿Tendrá Netflix realmente todo lo que se necesita para apuntalar sólidamente el precio de su acción?

Desde luego, todo parece indicar que Reed Hastings cuenta con el carisma, la visión y el liderazgo de Walt Disney.

AntonioAja

Columnista

Showbiz