La creciente participación de las mujeres en el ámbito empresarial se ha vuelto una tendencia internacional que México no puede seguir ignorando. Según especialistas, de no acelerar el proceso para que más mujeres participen en la toma de decisiones de la Alta dirección, América Latina perderá más de siete puntos porcentuales en materia de crecimiento económico. Por eso, estoy convencida que la inclusión de las mujeres en la economía debe ser visto como un tema de competitividad y de rentabilidad económica, no sólo de justicia social, razón por la cual he trabajado una iniciativa, junto con diversas asociaciones de mujeres, cuyo objeto es impulsar las mejores prácticas de Gobierno Corporativo en nuestro país. 

Es innegable que nuestro país ha avanzado significativamente en el ánimo de cerrar cada vez más la brecha de género; sin embargo, en términos económicos aún queda mucho por hacer. Según el informe de “Brechas de Género 2020” del Foro Económico Mundial, México ocupa el lugar número 25 de 153 países analizados. Esto representa una mejora de 25 escaños con respecto a 2018, derivado principalmente, de los grandes avances en materia de paridad que fueron impulsados por el Gobierno Federal el año pasado. A pesar de que esto es un gran logro, es importante notar que, en lo que corresponde a participación económica y oportunidades en la fuerza laboral, nuestro país cae a los peores lugares de la tabla; 124 y 128 respectivamente, siendo superado por naciones como Cuba, El Salvador e incluso Angola y el Congo. 

Como Diputada Federal, he insistido que la inclusión de las mujeres en los Consejos de Administración de las empresas es un tema de corresponsabilidad pública, privada y social. Si lo que queremos es que México crezca, es importante, antes que nada, adaptar nuestras prácticas empresariales a los lineamientos internacionales de Gobierno Corporativo (ISS por sus siglas en inglés), y es en este mismo sentido en el que va dirigida la iniciativa que propongo.

Los 3 objetivos principales que se pretenden alcanzar son: 1) Incorporar una representación de 30% para mujeres en los Consejos de Administración de las empresas que cotizan en las bolsas, en un periodo de 6 años; 2) Limitar la participación de los consejeros a no más de cinco consejos y eliminar las suplencias en aras de que éstos puedan desempeñar efectivamente sus funciones; y 3) Incorporar la perspectiva de género en las políticas de designación y remuneración de los directivos relevantes como una estrategia que asegure las condiciones para remediar las desigualdades y eliminar la brecha salarial.

México está llegando tarde a esta discusión. Las cifras indican que, de mantenernos en esta misma inercia, nos tomará más de 80 años lograr la paridad en el ámbito laboral, más de 75 para alcanzar la equidad salarial y más de 30 para asegurar la igualdad en puestos de toma de decisión. Esto es sumamente inaceptable.

Finalmente quisiera agregar que esta iniciativa servirá para catapultar a más mujeres que están creciendo profesionalmente, y se ha construido con el apoyo de importantes organizaciones de mujeres como el 2020 Women on Boards y el Women Corporate Directors, quienes recientemente, a través de su presidente Magdalena Corral, me organizaron una importante reunión con mujeres líderes empresarias, así como el CCE, la COPARMEX y la CNBV, entre otros. Confío que pronto tendremos buenas noticias por una sencilla razón: somos la legislatura de la paridad.

Soraya Pérez

Economista

Entre Números

Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.