Las utilidades de las empresas indican el valor creado para los accionistas. Pero no solamente esto. También revelan si aquellas han respondido efectivamente a las necesidades de los consumidores. Si una empresa registra pérdidas durante varios años, es muy probable que sus productos o servicios no tengan un atractivo suficiente para los consumidores.

Según el informe anual correspondiente al 2010, los resultados financieros atribuibles a Eastman Kodak Company fueron los siguientes: pérdidas netas en el 2006, el 2008, el 2009 y el 2010 (de 594 millones, 442 millones, 210 millones y 687 millones de dólares) y ganancias en el 2007 (de 676 millones).

En noviembre pasado se estimó que las pérdidas en el 2011 podrían estar entre 400 millones y 600 millones de dólares. Entonces, Kodak estaba organizada en tres grupos: Consumer Digital Imaging, Graphic Communications y Film, Photofinishing and Entertainment. Desde el 2005, su principal ejecutivo, CEO, ha sido Antonio M. Pérez.

En un artículo publicado en septiembre del 2008 ( Seven ways to fail big , Harvard Busi­ness Review), cuyo subtítulo es Lecciones de las más imperdonables fallas de negocios de los 25 años pasados , se afirma que permanecer obstinadamente en la ruta trazada puede ser un error: Redoblar su inversión en su estrategia actual, en respuesta a las señales del mercado, puede llevar al desastre. Los ejecutivos con mucha frecuencia se engañan al pensar que un problema no es tan grave o retrasan cualquier reacción hasta que es demasiado tarde .

Los autores ponen el ejemplo de Eastman Kodak en relación con la amenaza que representaba la tecnología digital en 1981 (cuando Sony introdujo su cámara Mavica); entonces, los márgenes de utilidad eran mucho mayores en las películas y el procesamiento fotográfico que en los productos digitales. ¿Los ejecutivos de Kodak no imaginaron oportunamente un mundo de momentos no impresos? Lo que pudo ser una fortaleza de su empresa (la invención de la cámara digital en 1975) se convirtió en una amenaza proveniente de sus competidores.

Uno de los negocios donde ha participado Kodak (preservar imágenes acerca de algunos instantes de la vida, en un papel especial) cambió notablemente.

Antes, para tener una fotografía (impresa, se entiende) había necesidad de una cámara, un rollo de película, tomar la fotografía, revelar el rollo y, por último, hacer una impresión en una empresa especializada (por ejemplo, Laboratorios Julio en Guadalajara, De Llano en Monterrey, Foto Regis en la ciudad de México, etcétera).

Ahora es posible capturar un momento con un teléfono celular, compartir esa imagen con muchas personas (por el correo electrónico o las redes sociales) y nunca imprimirla siquiera en un papel ecológico de uso diario. En noviembre del 2011, Annie Leibovitz, una de las figuras actuales del mundo fotográfico, en una entrevista (NBC Nightly News) se refirió al iPhone como la cámara para instantáneas (snapshot) de hoy (http://www.msnbc.msn.com/id/3032619/#45314750).

El 18 de enero, David Stearns contó una anécdota ilustrativa de los cambios tecnológicos: (…) Ella también compró una cámara desechable para poder tomar fotos de sus nuevos amigos (…). Cuando volvió a casa dijo que estaba ansiosa por mostrar las fotos que tomó. Sus padres preguntaron: ‘¿Dónde está la cámara? Tenemos que enviar el rollo a revelar’. Ella respondió con calma: ‘La tiré, era desechable. ¿Las imágenes están en Internet, verdad?’ (http://techsoulculture.org).

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