El mercado negro de combustibles tiene dos costos para Pemex: uno de ellos es el causado por el robo en sí mismo y que provoca una pérdida, según Pemex, de 17,000 millones de pesos al año, igual a 27,000 barriles diarios.

El otro es el daño que causa a la infraestructura de almacenamiento y distribución, al no poder usarse en 100 por ciento.

Se reporta que 80% de las estaciones de servicio de Puebla y Tlaxcala tiene problemas de abastecimiento en este invierno, al menos eso dice Luz María Jiménez Almazán, líder de los empresarios gasolineros locales. Su queja tiene que ver con el dinero que le deben dar a los transportistas de Pemex para que les surtan, pequeños cochupos de 500 a 2,500 pesos.

Sabemos que esta situación quedó bajo control, el fin de semana, con medidas extraordinarias para el acarreo de combustibles. Nos dicen que han buscado citas con la dirección de Pemex o con el responsable del área, en este caso, Miguel Tame, quien era el director de Pemex Refinación, pero en realidad el que debe dar la cara es Alejandro Martínez Sibaja, quien va a quedar a cargo del área de transformación de Pemex.

Pero eso es lo que se reporta. De acuerdo con varias organizaciones de gasolineros hay problemas graves de abasto del energético en Zacatecas, San Luis Potosí, Jalisco, Veracruz y algunas regiones de Tamaulipas, lo mismo ocurre en algunos sitios del Estado de México y en Oaxaca.

Estas regiones fueron atacadas por una masa de aire polar que incrementó la demanda, pero hay problemas en toda la zona centro del país. El robo sí es una causa pero no se hicieron las compras necesarias. El tamaño de almacenamiento que hay en el país permite tener un día y medio extra de consumo nacional , pero no se tiene al menos en esta semana. Nos cuentan que es probable que se tarden en Pemex al menos una semana en tener este nivel.

Así, el problema no es que el robo del combustible se lleve toda la gasolina y el diésel, o asalte y robe las pipas, más aún, no es toda la red clandestina que se ha formado para la venta del producto robado o la falta de leyes que castiguen esta actividad de una manera más fuerte y consistente.

No. El problema es que en este invierno no se hicieron las previsiones necesarias del mercado. Sabemos que el programa de compras de Pemex no tomó en cuenta las variaciones de mercado, no le avisaron que hay cambios en los patrones o algo pasó.

En verdad, el mercado negro tiene un costo importante, pero es un hecho que no hubo suficiente cobertura. Durante diciembre el problema se agudizó porque hubo estaciones de servicios propias, de autoabasto, que simplemente no tuvieron producto para poder llenar los tanques de empresas de transporte y de logística; es decir, no hay producto para el público en general ni para los clientes empresariales.

Nos cuentan, finalmente, que la normalización en el abasto incluye compras de pánico en el mercado del sur de Texas porque los ductos de las refinerías de Cadereyta, Minatitlán y Madero son una coladera, lo mismo ocurre con los de Tula.

Buzos

1. En donde las cosas están que truenan es en Pemex. La relación entre la subsecretaria de Hidrocarburos, Lourdes Melgar, con todo el equipo directivo de la empresa productiva del Estado, está de mal en peor. Ya alguna vez Emilio Lozoya pidió su cambio, remoción, salida, algo y no. Las buenas maneras de Pedro Joaquín Coldwell, secretario de Energía, siempre ganan.