De repente todo es negativo en los mercados financieros, la hipótesis de que vamos hacia una nueva recesión está en boga de nuevo, un caso extremo de pesimismo lo representa Paul Krugman, quien hace unos días advirtió en el New York Times que Estados Unidos va rumbo a una tercera Gran Depresión.

La primera, la depresión prolongada, ocurrió a partir de la crisis financiera de 1873, la segunda fue la Gran Depresión de los años 30 del siglo pasado. La depresión es un caso raro, intenso y prolongado de recesión. Ronald Reagan describió gráficamente la situación cuando dijo en una ocasión que recesión es cuando tu vecino pierde su empleo, depresión es cuando lo pierdes tú.

La Oficina Nacional de Investigaciones Economicas de EU lleva un registro de los ciclos de negocio que han ocurrido en ese país desde 1854. Van 33 ciclos, en los que las recesiones duraron en promedio 17 meses y las expansiones 38 meses. En cambio la primera y la segunda depresión se extendieron durante 65 y 45 meses. La última recesión tuvo una duración de 18 meses según mis cálculos, inicio en diciembre del 2007 y terminó en junio del 2009. La fase de expansión acumula apenas 12 meses, en caso de terminar pronto será una de las más breves en la historia reciente.

La situación de los mercados de capital y bonos destacan por su importancia y capacidad probada de adelantarse al ciclo económico. En particular, el índice de acciones norteamericanas S&P 500 ha caído 14.5% desde su máximo reciente de 1,207 puntos alcanzado en mayo. La tasa de rendimiento del bono del Tesoro cayó ayer a 2.91% desde niveles superiores a 4% hace apenas unos meses. La aversión al riesgo ha repuntado de forma dramática según se refleja en el índice VIX de la volatilidad implícita de las opciones del S&P 500. Este índice ha repuntado a 34.1 puntos desde 16.6 puntos en mayo.

Estos datos no deben desecharse sin mayor análisis, Jeremy Sieguel encontró que desde 1802, 38 de 41 recesiones fueron anticipadas por caídas de al menos 8% en el mercado de capitales.

Los indicadores económicos son menos desalentadores. El Índice de la Confianza del Consumidor de junio se desplomó a 52.9 puntos desde 62.7 puntos en mayo, y está 53% por debajo de los niveles prerrecesión. Algo no inexplicable, si se tiene en cuenta que la tasa de desempleo es alta (9.7%), el crédito escaso, y débil la tasa de crecimiento del empleo. La economía creció 2.7% en el primer trimestre, y quizá 3% en el segundo. El sector manufacturero, la productividad y las ganancias continúan creciendo a tasas elevadas. El Índice del Sector Manufacturero (ISM), que suele adelantarse al resto de la economía, estuvo en 59.7 puntos en mayo, apuntalado por importantes ganancias en sus componentes de órdenes, lo que sugiere que el sector continuará creciendo durante los próximos meses. Hoy se publican los resultados de ISM de junio.

La visibilidad sobre el curso de la economía se está reduciendo. Sin embargo, la señal de los mercados debe leerse con mucho cuidado. Si bien es cierto que en casi todos los casos toda recesión ha sido precedida por una corrección en el mercado de capitales, lo contrario no es cierto. En muchos casos caídas bursátiles no fueron seguidas por recesiones, fue el caso del crack del año 1987. El escenario más probable es que la recuperación continúe durante los próximos tres años.

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