Horas antes de que fuera presentada la Iniciativa México, en Tepic, Nayarit, fallecía, víctima de un paro cardiaco, el profesor Federico González-Gallo, a la feliz edad de 96 años, que un par de meses atrás acababa de cumplir. Su vivificante ejemplo no podrá contarse entre el cúmulo de historias inspiradoras que buscan los promotores de este esfuerzo mediático por revivir el orgullo de ser mexicano. Pero sin duda, merece ser conocida.

No sólo por lo extraordinario: el profe Federico –como le decían sus millares de discípulos–, cumplió con sus encargos magisteriales todavía hasta antes de las vacaciones de Semana Santa. Su última comisión oficial era como inspector en el distrito escolar de San Blas. Sin que la edad fuera un estorbo, visitó a sus directores, platicó con los niños, gestionó recursos para sus primarias. Hasta el último día. Pudo haberse jubilado, por supuesto. Rechazó el retiro, sobre todo, porque –decía– ser maestro es una profesión de toda la vida. Así pues, trabajó durante 78 años ininterrumpidos.

Claro que al ser maestro participó en gestas pedagógicas, movilizaciones magisteriales y actividades políticas. Tuvo el cuidado de no mezclarlas nunca. Al grado de que aceptó ser postulado como Diputado local del PRD –invitado por Cuauhtémoc Cárdenas– hasta que tuvo la friolera de 75 años. En esa época todavía daba clases frente a grupo.

El profe Federico participó en el llamado henriquismo. Entre sus contemporáneos estuvieron algunos de los docentes más destacados de la Normal Superior de Tepic y de la Normal Rural de Xalisco –las dos instituciones formadoras de maestros más importantes del Pacífico.

De ideología comunista, la vida le alcanzó para hacer casi todo. Hubo un tiempo en el que fundó y dirigió un modesto diario de información y combate que llamó El Demócrata y que, sobre todo, dio voz a los opositores del exgobernador Gilberto Flores Muñoz. Era 1957, estaba en pleno curso la sucesión de Adolfo Ruiz Cortines; el nayarita era Secretario de Agricultura y uno de los favoritos.

No fue al único cacique que se opuso: González Gallo fue uno de los fundadores del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

Es decir, debe contarse entre los precedentes de Carlos Jonguitud Barrios y Elba Esther Gordillo, pero no puede asumirse que formen parte del mismo fenotipo magisterial. Es como si Víctor Flores, el sempiterno cacique ferrocarrilero, fuera comparable a Valentín Campa.

El profe Federico, en todo caso, fue precursor del magisterio independiente. En 1936 fundó la Confederación Mexicana de Maestros, que 12 años después se convertiría en el SNTE, organismo que en 68 años de existencia sólo ha tenido tres líderes: González-Gallo Jonguitud y Gordillo.

El sindicato de maestros siempre ha permitido estancias largas a sus dirigentes. González Gallo pasó casi dos décadas como dirigente de la Sección 20, hasta que fue derrocado por Liberato Montenegro, quien encabezaba a una facción minoritaria y se hizo del poder sindical cuando apoyó al coronel Rogelio Flores Curiel, en 1970. Montenegro, por cierto, carga con el dudoso honor ser el dirigente sindical en activo con más años en el cargo: 42.

González Gallo perdió su puesto sindical, pero mantuvo su militancia en la izquierda y participó en la política partidista, junto con Alejandro Gascón, el primer damnificado de las concertacesiones. Después de su militancia comunista llegó al Congreso local, en la época en que otro líder obrero, Emilio M. González, fue el Gobernador de la entidad. Era su forma de oponerse, por las vías pacíficas.

Cuando terminó su gestión como legislador, mantuvo su liderazgo entre los políticos perredistas. De plano se alejó cuando el partido cayó en manos de burócratas, que después alquilaron las siglas a personajes como el expriísta Antonio Echevarría.

Recientemente, en voz del colega León Krauze escuchamos una encendida defensa de la Iniciativa México. Gracias a él, entendimos que más que una alianza de medios, se trata de una búsqueda apolítica y desinteresada de proyectos productivos y sustentables de la sociedad civil, que para promoverse y ejecutarse, necesitan de financiamiento. Y de visibilidad.

Darle voz a los cientos de mexicanos que hacen algo por México sin buscar reflectores parece una buena idea , sostiene Krauze. Más que darle voz, habría que agregar, se trata de darles visibilidad y así, que se conviertan en buenas noticias.

Una buena noticia sería haber hablado del apostolado magisterial de González Gallo y no del poder y la opulencia de Elba Esther. Una buena noticia hubiera sido hablar de la acción filantrópica del joven empresario Fouad Hakim y de su esposa, Irene; de su increíble esfuerzo por popularizar el futbol americano en su querido Veracruz, tierra de beisbolistas. Hoy, lamentablemente, tenemos que informar de su deceso. Acribillados ambos, por una banda de secuestradores. Ojalá de ellos y su legado no se olvide Iniciativa México.