Si las denuncias en la prensa fueron insuficientes, si los informes de organizaciones no gubernamentales fueron insuficientes y si los trabajos documentales de UNICEF fueron insuficientes para alertar sobre el trabajo forzado al que son sometidos miles de niños en el Congo para la extracción de cobalto, un mineral indispensable en la producción de baterías de iones de litio utilizadas en smartphones, computadoras portátiles, asistentes de voz y autos eléctricos, quizá una demanda en una corte federal estadounidense pueda hacer suficiente ruido para cambiar la manera de hacer las cosas.

Los demandados son algunas estrellas de la nueva economía global: Apple, Alphabet (Google), Dell, Microsoft y Tesla, líderes de la alta tecnología que mueve el mundo contemporáneo: los aparatos móviles conectados a internet, alimentados con baterías de iones de litio recargables. Estas compañías, dice la demanda, se han enriquecido injustamente del trabajo infantil, mal pagado y en condiciones extremadamente peligrosas.

Los demandantes exigen una compensación por trabajo forzado, angustia emocional y negligencia de las compañías para supervisar a sus proveedores de cobalto. Pero, sobre todo, exigen que las compañías dejen de incorporar a sus cadenas de suministro el cobalto extraído de las minas artesanales del Congo, que incentiva y promueve el trabajo infantil, en un entorno de desprotección y violación sistemática de los derechos humanos.

Fotografía presentada por International Rights Advocates (IRAdvocates) en una demanda en representación de 14 familias de niños muertos o mutilados en accidentes relacionados con la minería de cobalto en la República Democrática dl Congo. Foto: IRAdvocates
Foto: IRAdvocates
Fotografía presentada por International Rights Advocates (IRAdvocates) en una demanda en representación de 14 familias de niños muertos o mutilados en accidentes relacionados con la minería de cobalto en la República Democrática dl Congo. Foto: IRAdvocates
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La lista de sospechosos no termina con esas cinco compañías, pero comienza con ellas porque la demanda se apoya en la Trafficking Victims Protection Reauthorization Act, una ley que permite juzgar por esclavitud, tráfico de personas y servidumbre involuntaria a compañías con sede en Estados Unidos.

La demanda también menciona a las coreanas Samsung SDI y una filial de LG, LG Chem; al comercializador de materias primas Umicore, de origen belga, y a las compañías mineras Glencore (británico-suiza), Zhejiang Huayou Cobalt (china) y Taruga Minerals (australiana); contra estas —todavía— no hay nada formal.

La organización de litigio estratégico International Rights Advocates (IRAdvocates) presentó el caso en una corte del Distrito de Columbia el 15 de diciembre pasado en representación de 14 familias de la República Democrática del Congo (RDC) que han perdido a sus hijos niños en las minas de cobalto del sur del país o que regresan de ellas mutilados y con la salud destruida para el resto de sus vidas. La UNICEF calcula que en las minas de la RDC trabajan por lo menos 40,000 niños; se cree que unos 80 mueren cada año en accidentes relacionados con la extracción de minerales. La cifra puede ser mayor debido a muertes no registradas y la escasez de información oficial y completa.

En la demanda se asegura que Apple, Alphabet, Dell, Microsfot y Tesla conocen el sistema de explotación de las mineras en el Congo y a pesar de ello “ayudan y fomentan el uso cruel y brutal de los niños” para extraer cobalto. “Los niños que extraen cobalto para los demandados se ven obligados a trabajar a tiempo completo en tareas de minería extremadamente peligrosas y a expensas de su educación y su futuro. Comúnmente resultan mutilados o pierden la vida por colapsos de túneles y otros peligros típicos a la minería de cobalto en la República Democrática del Congo”.

Fotografía presentada por International Rights Advocates (IRAdvocates) en una demanda en representación de 14 familias de niños muertos o mutilados en accidentes relacionados con la minería de cobalto en la República Democrática dl Congo. Foto: IRAdvocates
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Los demandantes critican los programas de responsabilidad social a los que se han unido las compañías, como la Iniciativa de Minerales Responsables en el caso de Google, el Fund for Global Human Rights en el caso de Apple, y la Responsible Sourcing Blockchain Network en el caso de Glencore. “Lo hacen para crear la falsa impresión de que han actuado para prevenir los horrores conocidos de la minería de cobalto en el Congo”. Cuando lo cierto, dicen los demandantes, es que hacen muy poco para detener las prácticas de abuso y explotación de los niños en la industria extractiva.

Estas prácticas corporativas reproducen los modelos de explotación sistémica a la que ha sido sometida la población del Congo desde hace siglos, primero con el comercio de esclavos, que se nutrió con millones habitantes de esa región del mundo, y luego en el siglo XIX y principios del XX para la acumulación de marfil y del caucho. Las industrias de la minería y de la tecnología de consumo, señala la demanda, reproducen modelos coloniales que obligan a miles de niños a realizar trabajos peligrosos en condiciones extremas para alimentar la acelerada demanda de cobalto a las cadenas de suministro global.

“Apple, Alphabet, Dell, Microsoft y Tesla son los últimos en unirse a la lista de explotadores rapaces que han dado al Congo una historia particularmente horrible de saqueos y han brutalizado y explotado a su población”, dice la demanda.

Fotografía presentada por International Rights Advocates (IRAdvocates) en una demanda en representación de 14 familias de niños muertos o mutilados en accidentes relacionados con la minería de cobalto en la República Democrática dl Congo. Foto: IRAdvocates
Foto: IRAdvocates
Fotografía presentada por International Rights Advocates (IRAdvocates) en una demanda en representación de 14 familias de niños muertos o mutilados en accidentes relacionados con la minería de cobalto en la República Democrática dl Congo. Foto: IRAdvocates
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Este capítulo para la defensa de los niños mineros del Congo apenas comienza. La Corte Federal de Distrito del Distrito de Columbia (Washington, D.C.) debe analizar la demanda y decidir si es procedente o no. Luego vendrá un largo litigio y, eventualmente, una sentencia a favor —o no— de los niños congoleños.

La demanda no busca que las personas dejen de consumir los productos de las compañías señaladas, sino que exige una manera distinta de hacer las cosas, una que no se beneficie del trabajo infantil.

José Soto Galindo

Editor de El Economista en línea

Economicón

Periodista. Desde 2010 edita la versión digital de El Economista en la Ciudad de México. Maestro en Transparencia y Protección de Datos Personales por la Universidad de Guadalajara. Tiene especialización en derecho de las telecomunicaciones y las tecnologías de la información. Su blog personal es Economicón.