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Los médicos y las enfermeras

Al cierre de la semana pasada tuve la oportunidad de asistir al foro “Punto de Partida para el Fortalecimiento del Sistema de Salud 2024-2030: Del sistema a la formación” organizado por la Facultad de Medicina de la UNAM y por su Departamento de Salud Pública. En este foro se pretendía explorar innovaciones en la formación médica que se alinien con las necesidades del sistema del sistema de salud y a la vez con los principios de equidad, calidad y universalidad. Para lograr el mencionado objetivo, el foro contó con expositores y expositoras de alto nivel de responsabilidad del Sistema de Salud Mexicano, tanto a nivel federal y estatal; así como reconocidos académicos y académicas interesados en la formación de recursos humanos para la salud. Ya les tocará a los organizadores del evento extraer y divulgar los principales mensajes y reflexiones del evento. Así mismo, a la nutrida concurrencia le corresponde expresar de diferentes maneras el resultado de su experiencia despues de escuchar la temática ahí presentada.
Por mi parte, primero va un reconocimiento público para los organizadores del evento pues lograron que todos los personajes anunciados acudieran a sus presentaciones, y otro, para las y los personajes invitados que aceptaron participar, y organizar sus complicadas agendas para compartir y dialogar con universitarios en estos días de “cuenta regresiva”, como ahí se mencionó. Resalto lo anterior porque estamos acostumbrados a atender foros académicos en salud con expositores suplentes o representantes de bajo perfil.
El foro se dividió en dos grandes temas, el primer día se habló del sector público del sistema de salud mexicano y el segundo de la formación de recursos humanos para la salud, con un sesgo importante a la formación de profesionales de la medicina. Se tocaron temas pertinentes y relevantes para el momento de efervecencia que vive el país. Se habló de la separación del Sistema Nacional de Salud Pública a cargo de la Secretaria de Salud y la provisión de servicios de atención a cargo de la OPD IMSS-Bienestar. Se mencionó con cierto detalle el tema de la operación de los distritos sanitarios y de sus pilares programáticos: gobernanza, operaciones, logística e inteligencia. Se enfatizó el acercamiento de la federación a los estados que han firmado el acuerdo con el IMSS-Bienetsar y se relataron algunos de los avances que han tenido con ésta interacción. Esta versión se contrastó con las que presentaron dos Secretarias de Salud de estados afiliados a IMSS-Bienestar que mostraron el fuerte desequilibrio financiero entre los presupuestos asignados a atención a la salud y la salud pública o colectiva con el que amanecieron este 2024, confirmando con ello que el Servicio de Salud Pública va después que la atención a la salud. Una propuesta orientada a la salud, que a nivel presupuestal jeraquiza la enfermedad.
Queda claro que operar una reforma de salud de “gran calado”, como ahí se mecionó, necesita años de preparación y otros tantos para implantarla. No es un asunto de la noche a la mañana y menos de un solo sexenio tan tropezado como el que esta concluyendo. Más allá de las justificaciones y críticas a la o las reformas en salud anteriores, se requiere documentar mejor la transición que se pretende lograr. Sin embargo, la evidencia estuvo ausente en las presentaciones, dominó la narrativa política y programática, y nos quedó claro que la información esta subordinada en la práctica.
Ahí se dijo que es importante reconocer que esta reforma es inédita pues ha tenido a la figura presidencial como el líder directo del proceso y por lo mismo se ha opacado a los demás actores. Me pregunto, ¿que pasará cuando esto cambie? El tema del foro era fortalecimiento del sistema de salud 2024-2030. ¿Quién tomará el liderazgo en salud para esos años? En reformas anteriores la figura fuerte y de desgaste ha recaído los Secretarios de Salud, pero nos parece incierto lo que pasará en el periodo al que se refiere el foro.
Hizo falta escuchar más sobre las alternativas de solución al problema de financiamiento del sistema de salud mexicano. Es evidendente que el gasto público es insuficiente y solo representa la mitad de lo que se gasta en salud en México, pues la otra mitad viene de los bolsillos de las familias mexicanas. Tambien hizo falta escuchar cual será la situación de los servicios de salud privados en el país. Se mencionó porque el IMSS no debe trabajar con el sector privado, pero no como se puede lograr la universalidad que pretende la reforma sin sumar a todos los proveedores del país. Quedo el mensaje que pretenden alcanzar la cobertura universal solo con la participación del sector público.
Aunque hubo de todo, reconozco que hubo posiciones legitimadoras al discurso oficial y algunas autocalificadas de mililitantes (sic). También existieron críticas a la reforma actual y posiciones disruptivas de algunos de los expositores en ambos días, lo cual le dio más sabor al foro. No se trataba de salir con acuerdos preestablecidos, sino de abrir el debate y la transparencia. Decía un ponente … lo que le hace falta a las reformas es que los gobiernos que las implementan se sinceren con la sociedad y les abran información para el debate, por ejemplo, sobre las listas de espera… Hubiera sido deseable una dicusión mas a fondo sobre el porqué de dos retornos en el tiempo de la política de salud del país. A) el regreso a la centralización de la política pública y b) el regreso al subsidio a la oferta envés de la demanda, esto último muy asociado con el incremento en el volumen y rezago de las listas de espera.
Sin embargo, quiero resaltar una situación vergozosa para un foro de este nivel: la notoria y repetitiva falta de inclusión en la narrativa tanto de los representantes de gobierno como los de la academia. Con escasas y honrosas expeciones, la mayor parte de los y las ponentes se refirieron a “los médicos y a las enfermeras” para describir a los recursos humanos destinados a la atención a la salud. Esta frase pertenece al siglo XIX ya no corresponde a la realidad de estos días. Para los que damos clase en las carreras de medicina y enfermería sabemos que en ambas la mayoría son mujeres y la minoría son hombres, pero de ninguna manera en una predominan los hombres y en la otra las mujeres. Tal vez hace 50 años 75% de quien estudiaba medicina era varón, pero en 2024 es exactamente al revés. En el caso de enfermeria el numero de enfermeros que egresan de la licenciatura cada vez es mayor.
Al sesgo de género se suma un mensaje implícito de dominación y subordinación que agrava el problema. Los médicos dirigen y las enfermeras ejecutan. Este asunto se discutió en el foro resaltando que no se trata de voltear los roles en favor de una u otra profesión, sino de horizontalizar las decisiones y la dirección de los grupos de cuidado a la salud. La interperprofesionalidad en la practica de las ciencias de la salud es un hecho de nuestros tiempos y como tal debe enseñarse desde las escuelas y facultades de medicina y enfermería.
Lo que es obvio es que la desgastada frase de “los médicos y las enfermeras” debe ser erradicada de la narrativa oficial, de la campañas políticas, de los debates de candidatos a puestos de gobierno y sobre todo de los foros académicos. Podemos referirnos a las personas de las profesiones de medicina y enfermería o hacer mención, aunque nos tardemos más, a las médicas y a los médicos; y a los enfermeros y las enfermeras. Seguramente habrá acuerdos y discrepancias con algunos comentarios aquí impartidos sobre el contendio del foro, pero en lo que si creo contar con el consenso es que resulta impostergable que todos pongamos más atención en el discurso incluyente y equitativo sea cual sea el foro.
*El autor es Profesor Titular del Dpto. de Salud Pública, Fac de Medicina,UNAM y Profesor Emérito del Dpto. de Ciencias de la Medición de la Salud,Universidad de Washington. Las opiniones vertidas en este artículo no representan la posición de las instituciones en donde trabaja el autor.