En unos días Joe Biden tomará posesión como el 46º presidente de EE.UU. Su camino ha sido, sin duda largo, y su periodo de transición –que hasta ahora incluye un ataque al Congreso y un segundo juicio político contra el presidente Trump– será recordado como uno de los más tumultuosos en los más de 200 años de historia estadounidense. Mucho se ha hablado de la compleja agenda que tiene frente a sí. A nivel interno, aminorar la polarización, que está en su nivel más alto desde la Guerra Civil; en la dimensión internacional, reconstruir la imagen de Estados Unidos en el mundo y recuperar la confianza de sus socios tradicionales … y eso es solamente para empezar. Pero, al menos aquí en México, hemos hablado menos sobre los hombres y mujeres que Biden ha seleccionado para estas tareas.

Es muy importante conocerlos porque al analizar sus perfiles y experiencia, conoceremos qué tipo de prioridades y agenda seguirá el presidente Biden. Para México son particularmente relevantes los titulares de la Representación Comercial, y de los departamentos de Comercio, Trabajo y Estado. Recordemos que, en EE.UU., el Congreso debe de ratificar a los nominados, por lo que estos hombres y mujeres no estarán despachando en las dependencias al día siguiente del cambio de gobierno, como sí ocurre en México. 

Para la Representación Comercial –a la que usualmente nos referimos por sus siglas en inglés, USTR– la elegida es Katherine Tai, una abogada que ha trabajado por más de quince años en temas comerciales, tanto en el Ejecutivo como en el Congreso. Recientemente trabajó en la ratificación del T-MEC, incluyendo la re-negociación de ciertas disciplinas del capítulo 23 (laboral). Es una persona con mucho conocimiento técnico, que además sabe de la delicada relación entre la agenda comercial y la agenda política. En una entrevista publicada esta semana por el Wall Street Journal, Robert Lighthizer elogió las “habilidades negociadoras” de Tai, reconfirmando que en el frente comercial, EE.UU. sigue apostando por tener una figura fuerte e influyente.  

Para el Departamento de Comercio, que es la entidad encargada de la política industrial y tecnológica de EE.UU., Biden propuso a la gobernadora de Rhode Island, Gina Raimondo. Como gobernadora, estuvo muy cerca de los sindicatos, además de que promovió políticas económicas incluyentes, y se destacó por su promoción de temas tecnológicos para aumentar la competitividad de su estado. En el Departamento de Trabajo, el elegido es el actual alcalde de Boston, Marty Walsh, otro funcionario que surge de las luchas sindicales –en este caso, como representante del Consejo Metropolitano de Trabajadores de la Construcción. Para los aspectos comerciales, ambas nominaciones auguran un fuerte énfasis en los estándares laborales.

Como Secreario de Estado – el equivalente al Secretario de Relaciones Exteriores de México – se ha nominado a Tony Blinken, un veterano diplomático que ya fue Subsecretario de Estado, entre 2015 y 2017, además de haber fungido como asesor de seguridad nacional del presidente Obama. Se le reconoce por sus posturas en apoyo al sistema multilateral, y por su interés especial en temas vinculados al continente europeo. Su nominación, sin duda, marcará un regreso a las formas y protocolos de la diplomacia, en el conducir de la política exterior de Estados Unidos.

¿Qué podemos “leer” en estos nombramientos? Primero, que la agenda laboral, cercana a los sindicatos y a sus temas de interés, serán una prioridad en la administración Biden. Esto no es sorprendente, dada la cercanía histórica de los Demócratas con los sindicatos, pero ahora llama la atención que los personajes nombrados tienen una vinculación mucho más clara con estas agendas, y no solamente en el esperable Departamento del Trabajo. Es evidente también que una prioridad será vigilar el cumplimiento de los acuerdos comerciales de Estados Unidos con otros países. La gobernadora Raimondo, por ejemplo, como presidenta de la asociación de gobernadores demócratas, tiene conocimiento de primera mano de las preocupaciones de sus colegas de estados donde el debate anti-globalización y anti-China es rampante. Igualmente, el hecho de que Tony Blinken tenga un perfil mucho más “europeo” parecería sugerir que la prioridad del Departamento de Estado se ubicará en esa región, lo que podría traer nuevos retos políticos y diplomáticos para diversos países en Asia y América Latina. 

¿Y México? Que no haya duda que los temas comerciales, de cumplimiento de compromisos internacionales y, sobre todo, aquellos ligados a temas laborales y ambientales serán el termómetro con el cual se calibrará la relación bilateral. No obstante, es importante considerar que, a diferencia de la administración Trump, Biden y los perfiles que le acompañan darán un seguimiento integral a todos los temas de la relación con México. Acciones y omisiones con impacto en los intereses de EE.UU. que con Trump pudieron pasar desapercibidas ahora podrían avanzar al centro de la agenda bilateral.

*El autor es académico de la Universidad Panamericana; previo a eso, desarrolló una carrera de veinte años en el gobierno federal en temas de negociaciones comerciales internacionales. El autor agradece la contribución de Rosángel Hernández en la revisión de este texto. 

@JCBakerMX

Juan Carlos Baker

Académico

Pistas de aterrizaje

Juan Carlos Baker es académico de la Universidad Panamericana. Durante veinte años trabajó en la Secretaría de Economía, en la Subsecretaría de Negociaciones Comerciales Internacionales, de la que fue titular entre 2016 y 2018.

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