Como ya habíamos comentado antes en este espacio, para muchas mujeres en el mundo (y afortunadamente para todas en México), ir al mismo restaurante que los hombres (salvo algunas cantinas, claro), al mismo banco que los hombres, al mismo gimnasio que los hombres, ejercer la misma profesión, manejar un coche, moverse libremente por el país, salir y entrar también libremente, tener su propio negocio, votar y ser votadas es una posibilidad. Pero no para las mujeres saudíes. Ellas requieren un chaperón masculino o mahram para realizar muchas de estas actividades o simplemente no las pueden llevar a cabo.

En el mundo árabe se ha ido acumulando la presión para generar sociedades más democráticas y liberales. Igualmente, se ha fortalecido el movimiento a favor de los derechos de las mujeres. En varios países árabes, la presión ha sido tal que ha dado lugar a cambios fundamentales en sus gobiernos. El rey Abdullah de Arabia Saudita decidió en el 2011 abrir una válvula de escape: le otorgó a las mujeres el derecho a votar y ser votadas para las elecciones de este año.

Este fin de semana se alcanzó un hito histórico: las mujeres votaron y fueron votadas por primera vez en Arabia Saudita. Al menos 17 mujeres fueron electas en las elecciones a los concejos municipales. Más de 900 mujeres fueron registradas como candidatas y alrededor de 130,000 mujeres se registraron para poder votar (en comparación con 1.3 millones de hombres). La participación de las mujeres en estas elecciones es un paso fundamental en la lucha por los derechos de las mujeres en Arabia Saudita. Sin embargo, queda un largo camino por delante plagado de obstáculos y una serie de interrogantes por resolver.

La más alta autoridad religiosa de Arabia Saudita calificó la participación política de las mujeres como la apertura de la puerta del mal . ¿Qué acciones tomará al respecto? ¿Inhibirá la participación de las mujeres en el ámbito político? ¿Se sancionará a las mujeres que sí participen? ¿Qué tipo de presión ejercerá para intentar revertir este cambio?

¿Prevalecerá la segregación hombres-mujeres en los concejos? ¿Sesionarán por separado? ¿Seguirán haciendo campaña cara a cara sólo con mujeres? ¿Se impondrán restricciones a las mujeres en las redes sociales y en las plataformas de mensajes instantáneos, que han probado ser mecanismos clave para las mujeres en estas elecciones? ¿Cómo afectará esta restricción las probabilidades de ser electa como mujer? ¿Se respetarán las decisiones tomadas por las mujeres en los concejos municipales? ¿Podrán las mujeres electas empujar la agenda de los derechos de las mujeres desde esta nueva trinchera?

Hay un largo camino por delante. Los derechos de las mujeres son limitadísimos. Las mujeres no tienen el derecho de pedir el divorcio. La custodia de los hijos se le otorga al padre. La poligamia es legal. No hay una edad mínima para el matrimonio de las niñas. Las mujeres necesitan el permiso de su cónyuge, padre o guardián legal para solicitar un pasaporte. Las mujeres no pueden hacer campaña electoral con hombres. No pueden usar su fotografía en la campaña.

Ojalá que los nuevos espacios conquistados por estas valientes mujeres se traduzcan en el reconocimiento de los derechos de las mujeres.

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