De manera increíble, un segmento de la izquierda mexicana ha decidido brindar apoyo al virtual golpe de Estado perpetrado por el presidente Nicolás Maduro mediante la elección de una Asamblea Constituyente cuya única finalidad es excluir la participación de la oposición en el Poder Legislativo de ese sufrido país. El tema es de inmenso interés aquí en México al menos por dos razones. Primera, por la marcada división de opiniones que existe en la sociedad respecto al conflicto venezolano. Segunda, en razón de que dicho conflicto puede tener repercusiones económicas indirectas sobre México. Nadie en el sector de opinión ha puesto atención en esta última posibilidad.

Mientras que en el orden diplomático el gobierno de México ya dio color al declararse a través del canciller Videgaray en contra abierta del régimen de Maduro, ese gobierno muestra afinidades muy visibles con una de las fuerzas partidistas en contienda con vistas a la elección presidencial del 2018. Como lo hizo ver ayer aquí en las páginas de El Economista Rubén Aguilar en su columna Golpe de Estado en Venezuela , el chavismo, ahora madurismo, no acepta gobernar en condiciones de minoría. La democracia es bienvenida sólo si ellos ganan las elecciones . ¿Cómo afectaría al partido Morena una eventual caída de Maduro en la dividida Venezuela?

El tema de las repercusiones económicas sobre México por la crisis venezolana deriva en lo principal de las sanciones que puedan acordarse contra el régimen madurista, de manera especial por parte del gobierno de Estados Unidos. Esas sanciones ya empezaron en respuesta a la elección de la mentada Asamblea Constituyente. El respecto, el secretario del Tesoro, Mnuchin, anunció el congelamiento en EU de todos los activos de Maduro y la prohibición para que ciudadanos de ese país hagan negocios con Venezuela.

Sin embargo, el gobierno de EU aún no se pronuncia en definitiva sobre el tema verdaderamente álgido que a la vez de apretar todavía más al régimen venezolano podría tener repercusiones sobre México. Ese tema es el de las sanciones contra el sector petrolero de ese país. De llegar a ser impuestas, podrían afectar la oferta de crudo en el mercado mundial y por esa vía los ingresos de México por concepto de exportaciones de crudo. Para empezar, Libia ya le jugó las contras a Venezuela al aumentar su producción e inducir una reducción de 2% en los petroprecios.

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