Parece que el viejo dicho de que el lugar de las mujeres era en la casa, ha quedado obsoleto. Basta solamente voltear a ver las calles de Tailandia, Bielorrusia, Estados Unidos e incluso México, para darnos cuenta de que las han tomado.

Para ponerle sonido a temas que por años se han silenciado, y también para demostrar, que han decidido convertirse en la fuerza opositora, de todo aquello, que se interponga en su camino.

En caso de México, las calles se llenaron cuando el presidente insistía en negar la realidad, y el 8M llegó para bajarlo de su nube. Llenando de esta manera, el vacío que había dejado una oposición desmembrada, hasta que la pandemia nos encerró.

Las calles se vaciaron de nuevo, pero el grito de hartazgo en contra de los feminicidios, la violencia de género, y la brecha salarial, entre otros, se escuchó tan fuerte, que dió la vuelta al mundo.

Algo similar parece estar ocurriendo en Tailandia, en donde las protestas en pro de la democracia, parecen ser en realidad, parte de algo más. Porque las mujeres tailandesas, se niegan a aceptar el asiento trasero que les ofrece una sociedad patriarcal, protegida por militares.

Por eso, es que han decidido tomar las calles, y protestar por un tipo de democracia que les de derecho al aborto, a la abolición de impuestos en productos menstruales, y a la reforma de reglas de conducta escolares, que las condenan a vivir una feminidad caduca.

Asunto que parece haber empeorado desde el 2014. Año en que se llevó a acabo, el último de los 12 golpes de Estado, que han ocurrido en Tailandia. En el que las Reales Fuerzas Armadas, lideradas por el general Prayuth Chan-Ocha, pusieron en marcha la rebelión contra el gobierno interino del primer ministro Nitwatthamrong Boonsongpaisan, después de seis meses de revueltas y crisis política.

Pero todo parece a puntar a que, son hoy las mujeres, las que han salido a rebelarse en contra de la actitud represiva, que el ejército tiene relacionado con temas de género.

Llevándonos esto último al tema de Bielorrusia, en donde tras el arresto del candidato Sergei Tikhanovsky, su esposa Svetlana Tikhanovskaya, tomó su lugar y hoy se ha convertido en la líder de una oposición en el exilio, en donde las mujeres han sobresalido, por un tema que podría estar relacionado con la solidaridad.

Poniendo de ejemplo en primera instancia, a todas aquellas que salieron de blanco a tomar las calles, para mostrar su enojo con el régimen actual de Lukashenko, y otras que decidieron hacer a un lado sus diferencias para unirse al movimiento.

Con esto me refiero, a Veronika Cepkalo, esposa de Valery Cepkala, a quien también se le prohibió la elección, Veronika Cepkalo, y María Kolesnikova, líder de la campaña de Viktor Babaryka, quien también fue eliminado de la elección.

El día miércoles Alexander Lukashenko asumió su sexto mandato en una ceremonia secreta, que no fue anunciada de antemano ni retransmitida en directo por las agencias de noticias, por lo que se puede decir que las seis semanas de huelgas y protestas masivas contra los resultados de la elección, han hecho efecto, y que el movimiento está muy lejos de estar muerto.

Parece que esto apenas comienza.

Finalmente, en Estados Unidos, mujeres jóvenes también se han adueñado de las primeras filas de las protestas del movimiento Black Lives Matter, y hoy una candidata a la vicepresidencia, corre al lado de Joe Biden.

Las mujeres han tomado las calles, y con ello muchos dichos, han quedado obsoletos.

El último en salir apague la luz.

Twitter: @HenaroStephanie

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Stephanie Henaro

Profesora de Geopolítica

El último en salir apague la luz

Analista y comentarista mexicana. Estudió la licenciatura en relaciones internacionales en el Tecnológico de Monterrey CCM y en el Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences-Po). Cuenta con una especialidad en política exterior rusa por el MGIMO de Moscú y una maestría en Geopolítica, Territorio y Seguridad en la Universidad de King’s College London en Inglaterra.