Fue una manifestación atípica, sin acarreados, con personas de clase media que a leguas se veía que son poco enterados en las artes de las movilizaciones y sin el formato rígido del mensaje final del líder

Miles de cartulinas, hojas impresas y mantas con consignas como: “AMLO en 100 días acabaste con el país”, “así no AMLO”, “soy fifí, pago impuestos y genero fuentes de trabajo” fueron la tónica de la marcha del silencio, que por cierto no fue tan silenciosa: 15,000 se congregaron para manifestarse en contra de AMLO.

Los asistentes vestidos con playeras y camisas blancas complementaron su outfit con lentes y gorras de marcas prestigiadas, recorrieron el trayecto del Ángel de la Independencia al Monumento a la Revolución desgastando su costoso calzado.

“Aquí y ahora empezamos”, consignaba la lona de la retaguardia, podría ser el presagio de un despertar ciudadano que se activa ante la falta de una oposición partidista. Desde luego que los amlovers minimizaron el evento, según ellos 15,000 personas no son suficientes para preocupar al señor de las conferencias, así como la falta de creatividad en el formato, a los organizadores al final del evento se les ocurrió la bendita idea de dar vueltas alrededor del monumento a la revolución con el puño en alto.

Fue una manifestación atípica, sin acarreados, con personas de clase media que a leguas se veía que son poco enterados en las artes de las movilizaciones y sin el formato rígido del mensaje final del líder, quizá le faltó un poco de esa picardía mexicana, presente aun en contextos de molestia o tragedia. Se agradece la tolerancia que los asistentes mostraron hacia algunas personas que gritaron consignas en favor de López Obrador.

En fin, estimado lector, a la marcha le cabe el significado que usted quiera, para algunos es un pueril esfuerzo del activismo anti-AMLO; para otros, es un detonante de un promisorio activismo político que parece urgente en momentos de incertidumbre. En cualquiera de los casos, los partidos y sus dirigentes se han convertido en lujosos y caros objetos que no sirven para nada.

Palabras llanas

El Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 está tan deficiente como corto, carece de las formalidades exigidas en la ley, la brevedad es lo único que se agradece. En el apartado que pomposamente se llama Erradicar la corrupción, el dispendio y la frivolidad, incluye incorrectamente a la Auditoría Superior de la Federación, pues el plan sólo es obligatorio para la APF, art. 32 de la ley de planeación.

Eliseo Rosales Ávalos

Abogado

Los mismos de siempre

Politólogo y abogado, académico, columnista, presidente de ciudadanos sin partido y orgulloso mexicano.