Los inversores de la City londinense han empezado a tomar posiciones ante la probable victoria de Boris Johnson en el proceso de elección de un nuevo líder del Partido Conservador, lo que daría las llaves de Downing Street al pintoresco exalcalde de Londres y exministro británico de Exteriores.

La posición de Johnson, partidario de romper el pacto del Brexit de Theresa May y salir si hace falta sin acuerdo de la Unión Europea (UE) el próximo 31 de octubre, explica la debilidad de la libra, que desde comienzos de mayo ha bajado de 1.176 a 1.124 euros. La incertidumbre pesa también sobre la economía británica, con muchos analistas anticipando ya una caída del PIB en el segundo trimestre.

Petr Krpata, analista de ING, cree que la libra puede seguir cayendo este verano, hasta 1.10 euros. “La presión sobre la libra va a continuar por los débiles datos económicos y el aumento de riesgo de un Brexit duro, ya que el próximo líder conservador va a ser probablemente un euroescéptico. Pero los inversores especuladores ya han tomado posiciones a la baja durante mayo, por lo que el ritmo de depreciación en las próximas semanas debería ser suave”.

En realidad, el momento de máxima tensión para la libra llegará en otoño, según Simon Derrick, de BNY Mellon. “Hay preocupación sobre el desenlace de unas negociaciones del Brexit lideradas por Boris Johnson”. Si Bruselas no hace concesiones, el potencial nuevo primer ministro podría ir a un divorcio caótico en octubre. La única opción para que el Parlamento evite este escenario podría ser una moción de censura, llevando a unas elecciones generales con el radical líder laborista Jeremy Corbyn como alternativa.

Impacto de la incertidumbre política de Reino Unido

“Más que un Brexit duro, lo que daña a la libra es la incertidumbre por el futuro político de Reino Unido”, argumenta Derrick. Prueba de ello es que la volatilidad de las opciones sobre el precio de la libra a seis meses está en máximos históricos. Es decir, el mercado anticipa violentas sacudidas de la libra en otoño, ya que tanto un Brexit sin acuerdo con Johnson como un gobierno izquierdista con Corbyn podría llevar la divisa a la paridad con el euro, según Nomura.

Los inversores en Bolsa también empiezan a anticipar unos meses de turbulencias por el desarrollo del Brexit y la política británica. Emmanuel Cau, estratega bursátil de Barclays, ha girado radicalmente su posición sobre el Ftse 100, pasando a recomendar la compra del principal índice de la Bolsa británica, frente a su anterior consejo de venta. La mayor parte de ese índice está formado por multinacionales con negocios fuera de Reino Unido.

“La Bolsa británica ofrece una buena relación rentabilidad-riesgo: la incertidumbre del Brexit limita la libra, lo que ayuda a las empresas, ya que logran 70% de sus ingresos en el extranjero, y es una Bolsa con muchos valores defensivos y de materias primas”, explica Cau.

Su previsión a final de año es que el Ftse 100 llegue a 7,700 puntos, desde los casi 7,400 puntos actuales.

Veremos si Boris desciende del tobogán.