Se sabe que, en la aviación, como en la vida cotidiana, a mayor transparencia mayor confianza. También que es urgente que Interjet vuelva a volar para impulsar el turismo y la economía. En diciembre se cumplirá el primer año de un aterrizaje forzoso por adeudos que a la fecha suman unos 40,000 millones de pesos (algo así como el 54% de lo que cuesta la construcción del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles).

Múltiples han sido los anuncios de sus nuevos dueños (la familia Del Valle) sobre la próxima reanudación de operaciones y escasos los argumentos. Por supuesto, es deseable que avance la negociación con los acreedores para llegar a buen aeropuerto en beneficio, en principio, de sus trabajadores en huelga.

La noche del lunes 22 de noviembre la aerolínea difundió un comunicado para dar a conocer el nombramiento del experimentado Luis Federico Bertrand Rubio como su nuevo director y CEO.

Sin embargo, en el documento con el que se buscaba informar sobre los avances para volver al aire no se dedicó una palabra para explicar por qué se sustituyó a Carlos Rello de la dirección y menos para agradecer su paso por la empresa, como dictan las buenas formas de ocasión. ¿Renunció? ¿Lo despidieron?

También llamó la atención que, al mismo tiempo, Bertrand Rubio aparecía en el sitio web del alicaído Aeropuerto Internacional de Toluca con el cargo de director general (desde el tres de septiembre del 2019, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes comunicó ese nombramiento y dijo que, entre otras cosas, fue asesor en la operación de diversas aerolíneas mexicanas como Aerolínea Latinas, Aviacsa y Aeroméxico).

Ahora se sabe, de fuente oficial, que el nuevo capitán de Interjet presentó su renuncia al aeropuerto toluqueño y que su último día laboral fue el 31 de octubre, es decir 22 días antes de llegar a la aerolínea. Los motivos de la salida se desconocen.

Ya instalado en su cargo, su primera actividad mediática fue un exquisito almuerzo con un reducido grupo de periodistas especializados en una oficina de la avenida Insurgentes, en la Ciudad de México, el viernes 26 de noviembre.

De las noticias publicadas de ese encuentro se destacó su interés por reanudar operaciones en seis meses (se hizo énfasis que despegará y aterrizará en tres terminales: Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, el Aeropuerto Internacional de Toluca y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles).

Lo curioso del anuncio es que los tres forman parte del sistema metropolitano de aeropuertos o sistema aeroportuario metropolitano, impulsado por el actual gobierno federal tras la cancelación de la construcción del aeropuerto de Texcoco).

Se dice que han sido múltiples las reuniones de trabajo entre los directores de las terminales y la SCT para saber cómo será la “distribución” de las aerolíneas, nacionales e internacionales. De tal suerte que Bertrand sabe muy bien del tema. ¿Qué dirán los competidores?

¿Será que, con esa operación, Interjet está más cerca que Aeromar de ser la aerolínea del Bienestar? Incluso se piensa crear algo así como Interjet Regional.

Por lo pronto, ¡Es turismo! desea que, por el bien de muchos, Interjet vuelva a cruzar los cielos nacionales e internacionales de la mano de su experimentado personal. También que haya más detalles acerca de cómo van a resolver los problemas financieros, las demandas o el concurso mercantil, antes de casi anunciar nuevas rutas.

*Cuando viaje, atienda las medidas sanitarias

alejandro.delarosa@eleconomista.mx