Después de más de 18 meses de declarada la pandemia por Covid-19, la Ciudad de México y varios estados más de la República se ubican actualmente en semáforo verde. Hay varias señales que indican que posiblemente se ha dejado atrás los efectos más graves de la pandemia, pero, ¿Cuáles son los efectos colaterales que hay y se seguirán viendo en la economía? Quizá el más importante de todos, es la inflación.

Comenzando por el comportamiento que ha tenido la demanda, en el segundo y tercer trimestre de 2020, el consumo de bienes y servicios disminuyó significativamente, esto se debió a las medidas de distanciamiento social y a la falta de certidumbre respecto a la actividad económica. Para finales de ese año comenzaron las campañas de vacunación en los países desarrollados, como consecuencia disminuyeron las medidas de distanciamiento y mejoraron las expectativas económicas de los consumidores, esto se tradujo en un aumento significativo de la demanda. A estos efectos hay que agregar la inyección de liquidez que generaron los programas de apoyo social. En México la demanda de bienes y servicios siguió el mismo camino de aumento en el primer y segundo trimestre del año.

Por el lado de la demanda, la pandemia generó que varios eslabones de las cadenas de producción se rompieran. Muchas fábricas dejaron de trabajar a su nivel acostumbrado e incluso muchos trabajadores, en países desarrollados, decidieron no trabajar pues la ayuda del gobierno sustituía sus sueldos y el riesgo de contagio era alto. La economía real se topó con varios “cuellos de botella” que disminuyeron la oferta de bienes de consumo. Uno de los ejemplos más citados es la cadena de producción de autos, detenida por la escasez de chips. 

Los efectos de un aumento en la demanda y una disminución en la oferta hacen que los precios aumenten, este aumento no solo se dio en los bienes finales, se generó desde los precios de las materias primas, por lo tanto, el efecto total ha sido una inflación que no se habían visto en décadas.

El caso de México no dista de lo que sucede a nivel global, el aumento en los precios de las materias primas y en particular de los energéticos, ha generado un aumento general en los precios de la canasta básica. Los pronósticos de la inflación para este año han aumentado constantemente, hay analistas que ven como nivel posible 6.70% (encuesta promedio de los analistas 6.31%) 

Actualmente el debate se centra en si el aumento de precios será temporal o si será de largo plazo, de esto dependerán las políticas monetarias que apliquen los bancos centrales. Por su parte Banco de México ha mostrado una amplia preocupación por los aumentos en los precios y como medida para combatirla ha aumentado la tasa de interés de forma constante en las últimas tres reuniones y se espera que lo siga haciendo dadas las expectativas futuras. 

Una consecuencia del aumento de tasas será frenar la dinámica de la economía, lo cual no es conveniente dadas las condiciones actuales. Los gobiernos y los bancos centrales tienen ya a la vista el siguiente problema a resolver: bajo crecimiento económico con altas tasas de inflación lo cual se conoce como: Estanflación

Tener en cuenta estos factores ayudan a tomar decisiones de inversión para mantener sanas las finanzas personales. Los fondos de inversión están al alcance de todos y se adaptan a las necesidades y objetivos de cada individuo, además, en algunos casos, se pueden disponer de los recursos en el momento que se requieran, porque como es bien sabido, “el dinero no crece debajo del colchón”.

*El autor es VP Productos Estructurados de BBVA Asset Management.

juanernesto.gonzalez@bbva.com