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Guajiro
Lo que sigue es fantasioso e irrealizable, pero lo expongo por un ensayo que circula por ahí: ¿Qué hacer para crecer mientras ocurren las reformas?
Guajiro. Dícese de un sueño inalcanzable. La idea que voy a exponer tiene el mismo carácter: fantasiosa, irrealizable, vana, sin fundamento, tonta, todo lo que ustedes quieran.
Me anima a exponerla el hecho de que por ahí circula un sesudo ensayo titulado ¿Qué hacer para crecer mientras ocurren las reformas legislativas? .
Además de esperar sentados, o fumando, inacabablemente, tratemos de poner en práctica mi mencionada idea, las hay mucho más locas, peores circulan tan campantes y son objeto de bizantinas discusiones.
Vale, pues, que se las pase al costo. En -seguida la presento en orden sucesivo de implementación.
1. Se listan, después de acucioso análisis del gigantesco material existente, los grandes problemas nacionales (GPN), serviría para recordar y darle su meritorio sitio a don Andrés (Molina Enríquez). Que quién hace la lista, es lo de menos, nos sabemos los GPN al dedillo.
2. Fúndase el Consejo Nacional de Altos Estudios (Conaltes o Conale, lo que suene mejor), integrado por los mejores talentos mexicanos en cada uno de los termas esclarecidos en el punto anterior. Si trabajan en el extranjero, traerlos. Emolumentos y prestaciones más que generosos, superiores a los estratosféricos que perciben elevados funcionarios, jueces, legisladores, ministros y cabezas de famosos organismos autónomos. La élite de la élite.
Válganse tales talentos de un cuerpo suficiente de investigadores especializados y de personal administrativo de apoyo.
3. En un plazo predeterminado, más bien corto dada la urgencia de encontrar soluciones definitivas, el Conale recopila, ordena, tamiza, cierne, espulga, suprime, añade y perfecciona para producir tantas ideas salvadoras (IS) como GPN existen, vgr., que hay precariedad fiscal, allá va la IS.
4. Cada IS se canaliza a la entidad o individuo que corresponda, que tiene la obligación, so pena de exclusión del círculo, de considerarla en un plazo perentorio y de aceptarla sin apelación: los maestros han pontificado. Nada de dimes y diretes ni vetos, ni por parte del Ejecutivo ni del Legislativo, ni de la sacrosanta Judicatura, ni de nadie.
5. Se fija un plazo breve para que cada entidad implemente la IS o ISs que le correspondan.
Y sanseacabó. En adelante las cosas han de marchar sobre ruedas, con las mejores políticas públicas, para que el país crezca acelerada y sostenidamente, ¡ah, claro! con la más justa justicia social.
parroyo@eleconomista.com.mx