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Opinión

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Expansión monetaria ya descontada

Los mercados financieros anticipan que la Fed realizará una nueva etapa de expansión monetaria, vía la compra de instrumentos deuda, que ha sido nombrada como Quantitative Easing (QE2, por su sigla en inglés y por ser la segunda oportunidad de que este banco central expanda la liquidez total de forma agresiva para apoyar la marcha economía de Estados Unidos).

La necesidad de ejecutar una nueva expansión monetaria se fundamenta en el estado actual de la economía de ese país, que muestra un bajo nivel de inflación pero un alto desempleo.

Obviamente no hay nada de malo en tener una inflación bien controlada y fluctuando cerca de 1% como es el caso actual, pero el problema ahora no es el nivel general de precios, las dificultades actuales radican en un lento comportamiento del consumo (y la economía en general), que implican dos adversidades evidentes 1. El riesgo de caer en una deflación (una inflación negativa donde los precios de bienes y servicios disminuyen) y 2. La dificultad para que la economía genere nuevos empleos para la población que carece de ellos.

En la práctica, el único instrumento concreto con que cuenta la Fed para enfrentar el escenario descrito anteriormente y buscar dinamizar la economía es la expansión monetaria, pues con su principal arma, la tasa de interés, ya ha agotado las municiones después de la agresiva campaña de reducción de tasas que las ubicó en cero, quedándose sin espacio para impulsar la economía vía dinero barato , ahora no tiene más recursos que expandir el monto total del circulante.

La reacción de los mercados ha sido acorde con esta expectativa. Los precios de las acciones han logrado recuperarse hasta prácticamente los niveles máximos del año, en la expectativa de que sectores como el financiero continuarán reportando buenos y atractivos niveles de ganancia.

Además de sectores como mineros y extracción o incluso energéticos, que se ven beneficiados por el incremento significativo de los precios de las materias primas y en alguna medida, consumo y alta tecnología, a la espera de un repunte en la demanda agregada.

El dólar ha perdido valor rápidamente frente a otras monedas en una caída casi libre, con los inversionistas abandonando la divisa verde, como respuesta a lo que se anticipa puede ser una agresiva política instrumentada por la Fed, que terminaría debilitando la posición relativa del dólar en los mercados internacionales.

En otras palabras, la comunidad financiera está privilegiando tenencias en otras monedas, principalmente el euro, pues no se espera que el Banco Central Europeo realice políticas similares en el corto o mediano plazo.

Los mercados de deuda han reaccionado de manera similar, durante el último mes, el rendimiento de los bonos del Tesoro de EU a 10 años ha caído 40 puntos base a la expectativa que se anuncie una compra de al menos 100,000 millones de dólares en activos antes de finalizar noviembre (cálculo basado en el comportamiento del mercado de futuros).

Las materias primas no han sido la excepción. Un importante incremento de los precios de muchos productos básicos se ha observado a lo largo y ancho de los mercados.

Petróleo, oro, metales básicos y alimentos han experimentado importantes alzas basados en la expectativa de una mayor inflación potencialmente originada por una agresiva expansión monetaria en EU.

No se deben esperar pues reacciones importantes en los mercados financieros, una vez que se realice el anuncio oficial de la ejecución de esta política. El consenso es tan generalizado que los precios ya han incorporado el efecto inmediato de la ejecución de la QE2.

Carlos F. Pinilla es VP de Análisis y Estrategia de Mercados de Total Value Group. cpinilla@ totalvaluegroup.com

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