Los líderes del mundo están desesperados. El coronavirus ha llegado para poner en duda la continuidad de sus proyectos y ante el “miedo a la muerte”, que en gran parte es alentado por la crisis económica derivada de la pandemia, se encuentran dando manotazos para no dejar de existir.

Al pueblo pan y circo. Sino pregúntenle a AMLO y su “tiempo perfecto”, para traer a Lozoya, con miras de hacer rodar la cabeza de Peña Nieto.

Todo parece apuntar que, el pacto de impunidad será remplazado por un mejor inicio para las elecciones del 2021, donde Morena se juega su mayoría en la Cámara de Diputados.

Parece que el chiste es que su “cuarta transformación” no acabe siendo transformada. Después de la contracción económica del 10.5% del PIB que, “los pesimistas del FMI”, calculan.

Lo mismo ocurre en Perú. El presidente Martín Vizcarra, reemplazó este miércoles a 11 ministros de los 19 que conforman su Gabinete. Entre ellos, designó a un nuevo presidente del Consejo de Ministros, Pedro Cateriano, y nombró a la neuróloga Pilar Mazzetti al frente del de Salud, mientras los contagios no desaparecen.

Perú es el segundo país más afectado por la pandemia en Sudamérica, después de Brasil, con más de 12,200 personas fallecidas y 333,867 infectados. Mientras que los hospitales ya no tienen camas de cuidados intensivos disponibles, se calcula que el PIB cayó un 40% en abril, según datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática de ese país, y que la desaprobación de la gestión del mandatario se encuentra en un 31 por ciento.

Como dato curioso, creo vale la pena mencionar, que la “nueva normalidad” quedó plasmada en la ceremonia de juramentación en el Palacio de Gobierno. La nueva ministra de Turismo, asumió el cargo con su “sana distancia” a través de una tableta, porque se encuentra en casa recuperándose después de haber tenido Coronavirus.

Algo similar pasó a mediados del mes pasado en Chile. El presidente Sebastián Piñera, destituyó a su Ministro de Salud, Jaime Mañalich, después de que una investigación periodística revelase que los datos que el Gobierno informa diariamente a la ciudadanía son distintos a los que entrega a la Organización Mundial de la Salud.

Después de que el gobierno ha cambiado al menos tres veces la metodología de recuento desde el inicio de la crisis sanitaria. El FMI prevé una disminución del PIB de ese país del 7.5% y encuestas recientes demuestran que, al menos el 43% de los chilenos, no evalúa a Piñera de modo positivo.

Finalmente, lo mismo también pasó en Guatemala por las mismas fechas. El presidente Alejandro Giammattei destituyó al Ministro de Salud, Hugo Monroy, tras controversias por datos sobre muertos por Covid-19, el las que se le acusa de no haber “oficializado ni difundido” los datos reales del principal centro médico de la capital, el Hospital Roosevelt.

La aprobación del mandatario guatemalteco disminuyó en mayo a un 67% después de haber tenido un 83% en abril y el Banco de ese país calcula que su PIB podría contraerse hasta en un 3.5% en este año por la pandemia.

Por lo que se puede decir que la máxima de que los ciclos económicos determinan a los ciclos políticos sigue vigente, y que los manotazos se adaptan a las necesidades, porque están desesperados.

El último en salir apague la luz.

Twitter: @HenaroStephanie

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