Cometer errores es humano, el problema es cuando no somos conscientes de ellos y repetimos una y otra vez el mismo patrón, a pesar de las consecuencias negativas.

Lo que vemos a nuestro alrededor, nos guste o no, es reflejo de lo que pensamos, decimos, hacemos y dejamos de hacer. Todo está conectado. El México que nos duele y del que nos sentimos orgullosos, el que nos preocupa y el que nos da grandes satisfacciones, no sólo es resultado de lo que hacemos y dejamos de hacer, sino sobre todo de lo que permitimos y toleramos.

En México se respira incertidumbre y desconfianza. Preocupan los grandes desafíos sin soluciones contundentes y tantas preguntas sin respuestas claras. Para aproximarnos a las razones que nos llevaron a este punto y poder actuar en consecuencia, resulta oportuno identificar una serie de errores sin mencionar necesariamente culpables, pues en mayor o menor grado todos somos responsables.

Primero, vale la pena hacer un ejercicio de introspección para identificar lo que está en nuestras manos y corregirlo. Segundo, hacer conciencia de lo que hemos permitido y tolerado en aquellos a quienes otorgamos la confianza de representarnos y gobernar.

La soberbia es un error muy común, pensar que soy dueño de la verdad, que siempre tengo la razón y los demás están equivocados, ya sea por ignorancia o simplemente por querer ir en contra. De este error se deriva una actitud arrogante, que se expresa en el trato despectivo, la negativa a escuchar, reconocer, disculparse y replantear. Pensar que los demás son tontos y que, después de cometer uno o varios errores, basta dejar pasar el tiempo para que todo se olvide ya no funciona.

Es un error pensar que se pueden obtener resultados distintos cuando se mantienen las mismas prácticas y vicios; cuando cambia el puesto o entorno, pero no la persona ni su actitud. Es ingenuo creer que porque cambia el discurso automáticamente cambia la realidad y que una serie de mentiras repetidas sistemáticamente algún día podrá sonar a verdad. Qué error pensar y actuar como si el mundo no hubiera cambiado. Cada día se abren nuevos caminos. Lo que antes funcionaba es muy probable que mañana sea obsoleto.

Posiblemente nos reflejamos en alguno de estos espejos. La clave es tener la humildad de reconocer para replantear. Empecemos por nosotros y después exijamos a quienes sirven a la patria. México lo agradecerá.

Twitter: @armando_regil