Buscar
Opinión

Lectura 4:00 min

Energías renovables ?y energía nuclear, ?el binomio

Sin energía nuclear será imposible que el mundo contenga al calentamiento global, a pesar de que las energías renovables alcancen su máxima expansión factible. Evitar que la temperatura del planeta aumente más de 2°C en promedio, y con ello, evitar trastornos catastróficos en el clima, implica que hacia el 2050 las emisiones mundiales se reduzcan a la mitad de las actuales. Todo lo anterior, en un contexto de crecimiento ineluctable en el consumo de energía asociado al desarrollo económico y reducción de la pobreza en China, India, África y América Latina, y que se duplicará a mediados del siglo.

Hoy en día, las energías renovables (eólica, geotérmica y solar) satisfacen 1% de la demanda global. Reducir a la mitad las emisiones mientras se duplica el consumo de energía, contando sólo con alternativas renovables (sin considerar la hidroeléctrica) implicaría que éstas se multipliquen a una tasa que es físicamente imposible en un período tan corto. Más aún, cuando su intermitencia exige un margen significativo de redundancia y compensación en la capacidad instalada, redes inteligentes de gran extensión geográfica e infraestructura a gran escala de almacenamiento que hoy es inexistente.

Las energías renovables deben ser complementadas, por tanto, con un respaldo de base firme, en disponibilidad permanente y de gran capacidad, que además conlleve una huella territorial muy reducida para impedir arrasar la productividad primaria neta de la biósfera terrestre (como ocurriría con la biomasa y los biocombustibles). Por supuesto, en el contexto de lucha seria contra el calentamiento global, debe tener cero emisiones de gases de efecto invernadero (el gas, por ejemplo, emite la mitad que el carbón: 500 kg de CO2 por MWH, que es de todas formas muchísimo)(...) Sólo la energía nuclear.

La energía nuclear, de todas las disponibles, es la que registra la menor incidencia de mortalidad. De hecho, nadie en Fukushima murió por radiación liberada en los reactores al ser impactados por un terremoto y un tsunami de proporciones cataclísmicas (ver reporte de la OMS al respecto). Chernobyl, el peor accidente imaginable e irrepetible, fue provocado por los operarios, al bloquear los sistemas de control de un reactor de seguridad dudosa. Causó entre 50 y 60 muertes de rescatistas, y unos 6,000 casos de cáncer en tiroides que han sido exitosamente tratados en Ucrania, Bielorrusia y Rusia. La restauración ecológica del área evacuada, no obstante la radiación, es asombrosa (ver http://www.youtube.com/watch?v=dK99dvJO5PY). Nadie ha muerto en Francia, a pesar de que 80% de su electricidad es de origen nuclear, y registra las emisiones per cápita de CO2 más bajas de Europa. En contraste, Alemania, aumenta sus emisiones de CO2, al interrumpir en forma irresponsable y políticamente oportunista su desarrollo nuclear. Pronto rectificará.

Los reactores de tercera y cuarta generación pueden ser modulares, más flexibles y de tamaño más pequeño. Son además, inherentemente seguros, pues los sistemas de enfriamiento funcionan en automático por gravedad y aún sin operadores. Los reactores rápidos son capaces de reciclar sus propios productos de fisión y el problema de su disposición final segura a muy largo plazo puede ser resuelto en formaciones geológicas estables. No es serio aspirar a contener el calentamiento global sin el desarrollo masivo entre energía renovable y nuclear.

En México, Laguna Verde ha operado de manera impecable durante más de 25 años, ofreciendo cerca de 5% de la electricidad que consumimos. México debe llamar a filas a sus ya mayores ingenieros nucleares, formar nuevos, y plantearse en serio un desarrollo económico sostenible, dinámico y suficientemente bajo en carbono.

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete