Cada vez más mexicanos, dicen los que saben, son conscientes de la realidad del país. Por eso surgen como hongos —¡qué bueno!— organizaciones civiles, esto es, de ciudadanos comunes que buscan poner al descubierto las taras que padece la comunidad, lacras expresadas en palabras tan manidas que me avergüenza repetirlas: delincuencia y corrupción. A la autoridad, con su inveterado paternalismo, “se le ha vuelto el chirrión por el palito”: cabeza de turco es el ejecutor de todos los males, por acción y por omisión, responsable y criminal.

Después de muchos años de incubación por fin se levanta, tempestuosa, la ola de inconformidad. Ésta es la causa de la alta reprobación del presidente en turno y no sus hechos, que nadie se preocupa por conocer, menos de evaluar, porque los dichos son anatematizados apenas salen de su boca. Asesinatos, narcoguerras, asaltos, violaciones, infidelidades, traiciones, extorsiones, robos al erario público —a los que pagamos impuestos—, injusticias, accidentes, pobrezas, insultantes desigualdades y un largo rosario de más miserias. En esta sociedad que es de las primeras del mundo en bulto económico, pero zaguera en los vicios mencionados. La culpa la tiene Teté, papi gobierno.

¿Solución? Facilísima: pongamos junto a cada burócrata un vigilante para que no peque, junto a cada ciudadano un polizonte que lo cuide de los malhechores y démosle una renta básica para que pueda vivir desahogadamente.

Supongamos que se realiza la utopía. Seguiríamos igual de mal o peor. Porque el fulano que agrede a los demás está perdido en un éter sin principios. puede matar a un semejante con la tranquilidad con la que aplasta a una hormiga. “Educado” en antivalores, golpes, droga y violencia de todo tipo. Un padre, si lo hay, de la tostada, y una madre, si la hay, de la fregada. Inmerso en una pelambrera de emociones antisociales. ¿Qué hay contra eso? ¿El gobierno? Permítanme reír.

Dice Confucio que cuando la vida personal mejora y crece, la familia alienta ordenadamente y si esto sucede, ocurre que el todo está sano y si esto acontece, hay paz social.

¿Quién procura el crecimiento de los hijos? ¿Quién el de los padres? Esto implica familia, extinguida en algunas partes y en otras en vías de. ¿Entonces? Está en chino.

Pablo Aveleyra

Escritor

En lontananza

Estudió la Licenciatura en Economía en el ITAM. Prolífico autor que en sus obras ha abordado temas como la economía, la sociología y las finanzas.