El secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP) es un puesto clave en la administración pública. Tradicionalmente desde al menos 35 años, esa cartera la han ocupado economistas prestigiados que supieron combinar las habilidades técnicas con las políticas. Para el inicio del próximo gobierno, López Obrador optó por nombrar como titular de la SHCP al profesor Carlos Urzúa, quien en el servicio público no tiene experiencia en el ámbito federal, sólo en el local, donde por tres años se desempeñó como secretario de Finanzas en el gobierno de la Ciudad de México con López Obrador.

Un buen secretario de Hacienda básicamente tiene que cumplir con seis áreas de profundo conocimiento técnico, con habilidades y pericia para:

1. Manejar los instrumentos de presupuestación, programación y ejecución del gasto público.

2. Diseñar e instrumentar las políticas de ingresos, incluyendo las acciones tributarias.

3. Tener un conocimiento profundo del funcionamiento de los mercados financieros, nacionales e internacionales, lo que incluye el manejo de las políticas de deuda pública.

4. Como máxima autoridad para la supervisión y regulación del sistema financiero, conocerlo ampliamente, sobre todo, en lo concerniente a la operación de los diversos intermediarios.

5. Como responsable de la política macroeconómica del gobierno, deberá tener amplia experiencia en diseñar e implementar políticas públicas dirigidas al crecimiento económico.

6. Como representante del gobierno ante los organismos financieros internacionales, tener un manejo certero sobre las problemáticas financieras a nivel global para participar activamente en foros internacionales y desarrollar contactos con actores clave del ámbito financiero internacional.

Evidentemente ningún secretario al inicio de su encargo ha tenido un dominio total de las seis áreas mencionadas. Pero todos aprendieron muy rápido. Será seguramente el caso de Carlos Urzúa, aunque de inicio creo que las áreas donde más tendrá que acelerar su conocimiento son en el campo de: los mercados financieros, la responsabilidad de políticas públicas para el crecimiento, la operación del sistema financiero y el ámbito internacional.

Importante es rodearse de colaboradores competentes. Ojalá no deseche a los cuadros competentes que se han forjado en la SHCP. Son técnicos con varios años de experiencia y conocimientos especializados que le podrán ser útiles.

Carlos Urzúa enfrentará enormes retos en las seis áreas mencionadas.  Además, su habilidad deberá traducirse en resolver el desafío para financiar los gastos sociales que pretende implementar López Obrador en un contexto de mantener un superávit primario con reducción del cociente de deuda pública al PIB, baja inflación y sin aumentar impuestos. Se antoja una tarea que requerirá de imaginativos malabarismos económicos.

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