La pandemia del Covid-19 ha llevado a la implementación masiva del llamado home office, como una medida improvisada para mantener la operación de empresas y organismos de gobierno en tareas de tipo administrativo. Sin embargo, son pocas las organizaciones en México, que estaban preparadas para modificar su operación.

En otros países desde hace varios años se venía experimentando con la descentralización de algunas actividades. En un interesante artículo de la Harvard Business Review, Prithwiraj Choudhury relata que el home office tiene su origen en los años 70, en el entorno de la crisis energética que produjo una elevación significativa de los precios de los combustibles y obligó a adoptar medidas para reducir los desplazamientos de la gente a sus oficinas.

En 1990, también en los EUA, se implementó una ley para atender a los discapacitados que, junto con políticas de apoyo a la igualdad de oportunidades laborales, impulsó las modalidades de trabajo a distancia, facilitadas por el advenimiento de la era del internet.

Un ejemplo exitoso de implementación del trabajo a distancia lo representa la oficina de patentes y marcas de los EUA, que desde 2012 implementó un programa para permitir el trabajo en casa a aquellos trabajadores que hubieran pasado al menos dos años trabajando en las oficinas centrales en Virginia. Actualmente, el programa permite a los empleados decidir libremente su domicilio en los EUA, desde el cual deben cumplir con sus tareas. La condición es que una vez al mes, los empleados deben presentarse en las oficinas centrales. No obstante que el costo de desplazamiento corre por cuenta del empleado, este obtiene beneficios diversos, entre otros el ubicarse cerca de su familia y reducir los costos de vivienda.

Las evaluaciones que se han efectuado a este y otros programas similares son alentadoras. En algunos estudios se ha encontrado que el trabajo en casa puede aumentar la productividad, y que cuando el trabajador tiene la posibilidad de seleccionar la modalidad de trabajo presencial o a distancia, la mejora de productividad es aún mayor.

En términos generales, el trabajo a distancia puede generar diversas ventajas para empleados y organizaciones. En el caso de los primeros:

-Proporciona una mayor libertad para seleccionar el lugar para vivir.

-Permite desempeñar más de una actividad desde una misma ubicación.

-Permite mejorar la calidad de vida y facilitar la convivencia familiar.

-Reduce el costo de vivienda.

Para las organizaciones, algunos beneficios son:

-Posibilidad de mantener e incluso incrementar la productividad.

-Reducción de los costos de arrendamiento de espacios de trabajo.

-Posibilidad de acceder a talento ubicado incluso en otros países.

Incluso la sociedad en su conjunto puede resultar beneficiada, gracias a:

-Permitir el desarrollo y repoblamiento de ciudades de atracción.

-Expansión de la multiculturalidad.

-Mejoramiento de oportunidades de género.

La pandemia ha exacerbado esta tendencia. Se estima que la emergencia sanitaria ha acelerado al menos un par de años la adopción del trabajo a distancia y ha llevado a las organizaciones a valorar su implementación, en algunos casos, para abarcar al 75% de la plantilla, dependiendo evidentemente de la naturaleza de las actividades.

La adopción del trabajo a distancia conlleva retos importantes. Uno de ellos tiene que ver con las sinergias operativas que se generan cuando los empleados conviven bajo el mismo techo. Las organizaciones deberán implementar protocolos para el acceso a la información por parte de sus empleados, así como para el intercambio de ideas. Otro aspecto tiene que ver con la coordinación de las tareas entre los equipos, que incluso puede requerir del desarrollo de actividades de convivencia y vinculación adicionales. En el ámbito personal, el reto es lograr que la gente encuentre nuevas maneras de relacionarse.

*Socio Director de Ockham Economic Consulting, empresa de consultoría especializada en competencia económica, regulación y análisis de mercados.

Javier Núñez Melgoza

Consultor

Competencia y Mercados

Consultor en Competencia Económica y Regulación, además es profesor universitario.

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