La premisa que da origen a la política exterior de la actual administración es: lo doméstico es mi mundo, el mundo soy yo.

Detrás de la visión etnocéntrica se ubica el siglo pasado, cuando Estados Unidos se encontraba sumergido en Centroamérica tratando de impedir la llegada de la ola comunista. Tiempo de ideologías. Tiempo glacial con misiles apuntando hacia Estados Unidos.

Hoy, el deseo de México en la relación con Estados Unidos se reduce a transformar la Iniciativa Mérida en un paquete de visas de trabajo y en un conjunto de inversiones para el desarrollo de Centroamérica (y sur de México). Ya no queremos helicópteros artillados, señala el presidente López Obrador. La Iniciativa Mérida está muerta, dicen, porque la agenda de seguridad ha desaparecido.

Las remesas como herramienta para enseñar economía para no economistas. Las remesas son maquiladas en Palacio Nacional porque quienes las depositan confían en México.

En su tercer informe, el presidente de México señaló que no tiene conflictos con ningún país. El presidente Pedro Sánchez opina lo contrario. España ha sido blanco de críticas de Palacio Nacional por motivos de la Conquista. Y eso que no gobierna Rajoy o Aznar, ni mucho menos Vox, de lo contrario, ya habría respondido la Moncloa. Los socialistas del PSOE solo observan con sorpresa las peticiones del presidente López Obrador a la Corona, quien por cierto, se encuentra sumergida en una crisis que heredó el rey Juan Carlos a su hijo Felipe.

Santificar a Evo Morales revela la audacia, la visión y el liderazgo del presidente de México porque se trata de un guion salvador. San Evo estuvo a punto de morir, nos dicen. No era su obsesión por atornillarse a la silla presidencial lo que generó el conflicto social en Bolivia, se trató una banda de pillos apoyados por la Organización de Estados Americanos la que generó riesgo al santo en vida, Evo Morales. El discurso eclipsa la otra realidad. La de un Evo tramposo y violador de la Constitución que él mismo redactó. Si el plebiscito de 2016 que él convocó y perdió lo mandaba a su casa, Evo lo ignoró.

El buen gesto que transmite el asilo a varios afganos fue eclipsado por la golpiza a un inmigrante de origen haitiano. La masacre corre más rápido que un buen gesto. El presidente condenó el hecho, sin embargo, ¿cuántas golpizas han existido contra miembros de caravanas migrantes, pero no han quedado grabadas en teléfonos celulares?

¿De qué manera observa México al mundo desde el ventanal del Consejo de Seguridad? ¿En dónde está el trabajo pedagógico que requiere desarrollar la Misión de México ante la ONU junto a la cancillería?

La vacuna se ha convertido en el mayor éxito de la política exterior, pero al mismo tiempo, la vacuna ha eclipsado a la política exterior.

En el mundo del presidente AMLO no existe el mundo porque el mundo es él.

fausto.pretelin@eleconomista.mx

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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