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El sentir de quienes lo hemos perdido

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros
Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos, porque uno termina pareciéndose a ellos. Jorge Luis Borgues
Tenemos memoria e historia, mantenemos a pesar de las adversidades ilusiones no pasajeras, sino que son parte de ese andar austero en la vida, entre las pérdidas de familiares y los dolores propios de las caídas, unas con razones y otras sin mediar palabras.
En el recuento de los daños colaterales, más allá de la prudencia, el mensaje leído del otro lado de quien procura comunicación, y hasta la alteración por los sentidos comunes, sin respuestas convincentes, sin distractores que limitan escenarios, transitamos entre prisas y calamidades a la vista.
No todo es crítica destructiva, apariciones inesperadas, política de alcoba, sino también, desde otras aristas que pueden ser parte de funciones no presupuestadas, la incongruencia entre los porcentajes no asumidos y los distractores que encantan las redes sociales hoy.
Así llegamos a talante que sirve, a la inspiración del aliento, donde saberse cercano tranquiliza, el poder es eso; la calma lejos de la ambición, la provocación para obtener un beneficio, muchos años, demasiados quizá, desgasta hasta el discurso, porque no hay palabras nuevas, simplismo puro.
México amanece todos los días, pareciera que, en las sombras del egoísmo, la confrontación del presente, sin mirar siquiera las otras fuerzas de ese mal recurrente, las negaciones del infortunio.
Y por las noches las noticias de violencia destruyen los sueños, desde el asesinato del exlíder sindical del ISSSTE, pasando por más desapariciones, hasta de menores de edad, en esa búsqueda entre el dolor y el miedo a padecer lo mismo; no hay más que momentos difíciles entre las familias que sufren estos hechos consumados.
Por eso la iniciativa de reforma electoral pasó de largo, de los 259 votos de morenistas a favor, contra 234 de una oposición legislativa, sin ponerse de acuerdo por supuesto, sin reuniones previas, le ganaron la partida a Pablo Gómez, no a la presidenta Sheinbaum, que suponemos le dio una revisada última al texto, convencida que los aliados no lo son tanto, simplemente rémoras del poder mediático.
Cada uno lleva agua de lluvia para esos molinos de los tiempos idos, un desgatado Marcelo Ebrard pretende salir a cuadro, con las “negociaciones” de un tratado trilateral, que se cae a pedazos con los aranceles de Trump, y de las remesas en caída libre guarda silencio.
La familia Monreal en los beneficios políticos de los partidos donde han militado, a conveniencia, porque no aportan nada nuevo a la población, los programas sociales son herencias, malditas por cierto porque cada años hay menos dinero para ellos y más endeudamientos.
Mientras todo eso y más sucede, la inflación galopa, se incrementa la incertidumbre, el desempleo asusta, la maldad se continúa retratando sin pudor, y el mexicano de a pie, lejos de tener prudencia, porque se le agotó; no alcanza siquiera a imaginar el próximo disparate de la insensatez política.
ENTRE LÍNEAS
La educación es una asignatura pendiente, invertir en ello es disminuir los porcentajes negativos que se siguen teniendo en México, el atraso de la población que no ha concluido sus estudios básicos, debiera ser una preocupación para saldar a corto plazo.

