Neil Young siempre pensó que el disco Homegrown tenía sus debilidades. Se parecía mucho al estilo campirano y medio deprimente de Harvest, y él pensaba que sería algo que nadie querría escuchar, particularmente después del On The Beach. “Era tan personal… que me espantaba un poco”, dijo el músico canadiense a la revista Rolling Stone en 1975.

En realidad, reflexiona ahora, no podía escucharlo en ese momento y quería seguir adelante. “Es el lado triste de una relación amorosa. El daño hecho. El dolor del corazón”. Homegrown era un disco que había estado escondido en las bóvedas de Neil Young, alimentando el mito de un disco enlatado por su creador, y que por fin verá la luz —este 19 de junio—, 45 años después de haber sido grabado.

Young había descrito el álbum como el lado oscuro de Harvest —el célebre álbum de 1972 con el que alcanzó la cima de las listas de popularidad, gracias a canciones como “Heart of Gold”— y esta nueva creación había sido inspirada por la debacle de su relación con la actriz Carrie Snodgress. En realidad, Neil Young se sentía todavía muy apegado a esa experiencia y lanzar Homegrown era casi como un experimento, del que esperaba recibir sus peores críticas.

Cuando grabó Homegrown, entre finales de 1974 y principios de 1975, el músico canadiense ya era una superestrella del rock gracias a su paso por bandas como Buffalo Springfield, Crosby, Stills, Nash & Young, Crazy Horse. Sus trabajos solistas After the Goldrush y Harvest ya lo habían consagrado en las listas de popularidad. En lugar de editar el material que había grabado con Ben Keith, Tim Drummond, y en el que colaboraron Levon Helm y Robbie Robertson —de The Band— y Emmylou Harris, Young eligió mejor las grabaciones realizadas con Crazy Horse para tomar otra dirección.

El lanzamiento de Tonight’s the Night, representaba su evolución hacia un sonido más rockero y libre, alejado de los clichés del folk y el sonido acústico con el que había estado ligado. La música detrás de Tonight’s the Night había sido compuesta en 1973, y estaba inspirada por las muertes de Danny Whitten, exguitarrista de Crazy Horse, y de Bruce Berry, un exroadie de CSNY, quienes habían fallecido por sobredosis de drogas, invocando muy de cerca las palabras conjuradas en "The Needle and the Damage Done".

“Cada uno de mis discos, para mí, es como una autobiografía continua. No puedo escribir el mismo libro cada vez”, le dijo Young a un joven Cameron Crowe en aquella entrevista para la Rolling Stone. Sin embargo, este disco contenía mucho dolor para su creador y los distintos caminos que los protagonistas de este álbum habían tomado.

En la mitología del rock, Homegrown de Neil Young estaría entre el canon de álbumes que en sus letras retratan el fin de una historia de amor entre los atormentados artistas y sus musas inspiradoras. Otros ejemplos son Blood on the Tracks de Bob Dylan; Shoot out the lights de Richard y Linda Thompson, y Rumours de Fleetwood Mac, por mencionar algunos. Homegrown es un disco donde su creador nos mostraba su lado más vulnerable.

Neil Young estaba consciente de que la música contenida en Homegrown no era para todos y eso contribuyó a su decisión de no editar el disco en su momento. El archivista Bill Bentley considera que este disco perdido es como una carta personal enviada en 1975 que se perdió en una oficina de correo por 45 años.

Homegrown nos mostró un lado de Neil Young que nunca volvimos a ver. Era un artista que estaba buscando mejores días en otros caminos y en canciones. Estas canciones quedaron guardadas en las bóvedas esperando el tiempo exacto para salir a la luz y devorarlas con la misma intensidad y devoción con la que hemos escuchado la obra de Neil Young.

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Antonio Becerril

Coordinador de operaciones de El Economista en línea